viernes, 29 de enero de 2010

El verdadero peligro de fumar marihuana

Poníales a mis alumnos un ejemplo de enunciados con objeto directo y objeto indirecto y, medio en broma, les dije "Fumar mota mata neuronas" (¿Cuál es el objeto directo? ¿A ver? ¿A ver? ¿A ver?) y en el salón resonó un unánime "¡NO ES CIERTO!" y, como corolario "¡La mota es buena!". Je.


Que los chavos fuman mota cada vez más jóvenes, ni quien lo dude. Por ello, he decidido compartir mi sabiduría y experiencia (juajuajua) para comunicarles los verdaderos peligros de la mota.


Primero desmentiré unos mitos: la mota no te hace violento, ni te vuelve inmoral, ni hace que comas bebés o tengas sexo con quien no querías tener sexo (no te hagas, si te lo cogiste, es porque querías desde el principio). No necesariamente te lleva a consumir otras drogas; yo he conocido gente que fuma mota de toda la vida, y no toma ni cerveza. Pero sí pude provocar daño cerebral a largo plazo, en especial en cuanto a pérdida de memoria y concentración.


La mota no causa adicción física, aunque puede causar adicción psicológicia. Pero venga, un chingo de cosas pueden causar adicción psicológica: los juegos de azar, los videojuegos, el sexo, la chaqueta, el chat, los libros y hasta la filatelia.


Los efectos de la mota sólo son peligrosos en manos de un irresponsable. O sea, si tienes que manejar un vehículo, operar maquinaria pesada, cuidar a un niño o hacer tu tarea ¡no fumes! Y no cometas la estupidez de fumar en el baño de la escuela ¡te van a cachar! ¿A poco te va a matar esperar a la hora de la salida? Sí, ya sé que las clases de algunos maestros sólo son soportables cuando tienes un gallo encima, pero no vale la pena correr riesgo.


Algo que a menudo se afirma y es falso es que la mota no produce cáncer. De hecho, inhalar cualquier tipo de humo puede producir cáncer en la boca o las vías respiratorias, así sea de tabaco, opio, mota, orégano, yerbabuena o lo que sea la madre que ustedes se metan. Incluso el humo de incienso puede producir cáncer (tomen eso, pinches hippies). Por eso es mejor consumir la mois en panqueques o infusiones, además el efecto es más intenso y duradero... dicen.



Ahora sí. Los verdaderos peligros de la mota:

  • Te hace olvidar tus problemas cuando deberías esforzarte por resolverlos.

  • Te hace evadirte de la realidad cuando deberías trabajar por transformarla.

  • Te quita tiempo, energías y dinero que podrías utilizar para algo mucho más beneficioso.

  • Te hace sentirte bien contigo mismo de manera fácil e inmediata, pero en realidad la paz interior es un derecho que se gana conociéndote y aceptándote a ti mismo, enfrentando a tus demonios, luchando por crecer cada día y sabiendo que haces cosas buenas por ti y los demás (se oye cursi, pero es verdad).

Y... ya. Es todo lo que se me ocurre. Mejor aprovechen lo bueno: fumen mota y lean un buen libro.

miércoles, 27 de enero de 2010

Hundiste mi acorazado. ¡Jajajajaja!

¿Se acuerdan de ese capítulo de "Los Simpson" en el que Bart y Lisa trabajan como voluntarios en el asilo de ancianos? ¿Recuerdan esa parte en la que salen jugando Bingo y cada vez que Lisa dice un número, Gaspar dice "Hundiste mi acorazado", haciendo referencia al juego "Batalla naval", y todos los viejitos se ríen cada vez que lo dice? Bueno, pos así es el sentido del humor de muuuuuchos de mis alumnos.




Con tal de interrumpir la clase dicen cualquier babosada que se les venga a la mente. ¡Y no es que eso esté mal, coño! Parte del deber de todo alumno es joder al maestro (sobre todo, pero no exclusivamente, cuando se lo merece). Lo que me da coraje (y más lástima que coraje) es lo repetitivo, obvio y poco ingenioso del sentido del humor con el que salen los chavos.


Por ejemplo, en cada generación que he tenido, cuando digo "Julio César" no falta quien pregunta con voz de baba escurriendo "¿Chávez?". Y si digo "Cuauhtémoc", siempre va apostillado por un "¿Blanco?". Y se ríen solitos los babosos. ¡No mamar! Neta, ¿no se les ocurre algo mejor?


Tampoco faltan los graciositos que compiten para ver quién dice la pendejada más grande. Les digo "Contesten el examen con pluma negra o azul" "¿Puede ser roja?" pregunta un sincero que no entiende de campos semánticos y que en "negro o azul" no viene incluido el rojo. Pero al sincero despistado sigue un graciocillo de carrera: "¿Puedo contestar con crayola?" a lo que sigue que se ría solito.


Y los zorros (o sea, penes estilizados)... Los chavos siguen pintando zorros desde tiempos inmemoriales y siguen creyendo que es la gran broma, el colmo del ingenio, pintar un zorro en la libreta del compañero. "¡Ja! ¡Le pinté un zorro. Juajuajuajuajua". Sí, no mames, amigo, eres un genio criminal, como el que escribe "Puto" en el cemento fresco o en cualquier pared. ¡Wow, qué terroristas tan machines!


No piensen que estoy de viejito cascarrabias pensando "en mis tiempos...", porque la verdad es que en mis tiempos los chavos eran igual de pendejos (la gente es estúpida, punto). Hacían los mismos chistes y las mismas bromas idiotas, pintaban zorros y escribían "puto" e interrumpían la case con pendejadas sin ingenio. Por ejemplo, en mis tiempos la frase era "¡Apachurro!". La gritaba el payaso de la clase en momentos aleatorios y todos los pendejetes se reían. Hoy los escucho decir "¡Salte de mi pantano!" Pero la idea es la misma: decir una estupidez que no es ni chistosa en un contexto que nada que ver, para que todos se rían como por inercia.


¿Por qué me recuerda al viejo Gaspar repitiendo "Hundiste mi acorazado" y a los viejitos riéndose como idiotas? Pues porque ese sentido del humor es de viejos, no de jóvenes. Carece del ingenio, de la vitalidad, del espíritu rebelde que debería estar asociado con la juventud. En cambio, es repetitivo, conformista y borreguil, como de viejitos cansados que ya no pueden pensar en nada sino en las mismas cosas una y otra vez. Y por eso, más que molesto, me parece triste.


Con mucho cariño a mi nuevo grupo. Son buenos muchachos. No se lo tomen personal. Jejeje.

lunes, 25 de enero de 2010

Luchita de clases

HISTORIA UNO


Cuenta la leyenda (y para que vean que en Mérida hasta las leyendas urbanas son aburridas) que en una ocasión, en el estacionamiento de Gran Plaza (centro comercial local más o menos fresón), un muchacho esperaba pacientemente a que saliera un coche de una casilla, para que él pudiera estacionarse. Apenas hubo salido el coche en cuestión y antes de que el muchacho supiera lo que pasaba, un gandalla llegó y le apañó el lugar...


El muchacho, muy indignado le habló al otro tipo y le dijo: "Hey, amigo, yo estaba aquí esperando este lugar desde antes".


El aludido espetó, muy altanero: "Eh, ni modos, el mundo es de los abusados"


El jovencito, molesto, le contestó: "No. ¡El mundo es de los ricos, como yo!" y arremetió con su coche lujoso (se dice que era un BMW) contra el pinchurriento cochecito del otro (dícese que era un Chevy, o algo así) y lo dejó todo jodido. El muchacho se fue de ahí triunfante, sabiendo que no sólo el otro coche sufrió más daños, sino que su dueño no podría costear su reparación tan fácilmente como él.




HISTORIA DOS




La siguiente no es una leyenda urbana, sino una historia real. Le sucedió a la conocida de una conocida (la secretaria de mi médico). Resulta... (¿por qué las historias empiezan con "resulta"? Eso debería ir al final, ¿no? Ah, pero bueno, estoy divagando) Resulta que un día, una muchacha estaba sola en su casa de Pensiones. (Para los que no son de Mérida, Pensiones es una colonia clasemediera, nada fresa y llena de chilangos).


Sonó el timbre, la muchacha salió a la puerta y se encontró con un tipejo andrajoso, evidentemente un vagabundo, que tuvo a bien pedirle limosna. La chica volvió a la casa, tomó un poco de comida, la puso en un plato desechable y la envolvió cuidadosamente con papel aluminio. Cuando fue a entregársela al pedigüeño, éste, indignado, exclamó:


"¡Malditos ricos!" y estocó un navajazo contra la muchacha, que se salvó gracias a que toda este diálogo se sostuvo con una reja entre el agresor y la víctima... Al final, ella terminó con sólo un raspón y un susto.



REFLEXIONES


¿Por qué cuento esto? Bueno, porque me parece muy interesante, no por las historias en sí, sino por las reflexiones que uno puede hacer al respecto. Y es que, tratándose de conflictos entre personas de distintas clases sociales, no todo es blanco y negro.


Por ejemplo, tenemos el primer caso. El chavo "rico" se estaba portando con educación y caballerosidad, contrario al otro tipo, que se portó como un barbaján y ciertamente merecía que le dieran una lección de humildad. Pero no deja de ser chocante la frase "El mundo es de los ricos", más si le agregamos el arrogante y mamón "Como yo".


Quizá si el chavo "rico" no hubiese sido rico y/o no hubiese proferido ese grito de guerra, sería más fácil identificarnos con su causa. Entonces lo que me pregunto es: ¿el simple hecho de que uno de los dos contendientes sea rico y el otro no, le da la razón a uno o a otro? Piénsenle.


La otra historia tampoco carece de interés. Podríamos pensar que la muchacha fue generosa (en realidad no tenía que darle NADA al pedigüeño y era sensato sospechar que si le daba dinero podría usarlo para alcohol o drogas), o que fue una culera capaz de sólo dar lo que le sobra al prójimo necesitado.


Es la violencia del pedigüeño, y sobre todo su exclamación ("¡Malditos ricos!") lo que más llama la atención. La muchacha no era rica, ni mucho menos, pero no se puede culpar al pordiosero por creerla tal y hasta por considerarla a ella y a "los de su tipo" como la causa de su miseria material. Y no porque el pordiosero tenga razón (¿la tiene? juzguen ustedes), sino porque desde su punto de vista todos los que están por encima de él en la escala socio-económica son "ricos" y culpables de la mala vida que le "tocó vivir". Pero, vamos, ¿qué culpa se tenía la chava?


Muchas veces nosotros mismos vemos a personas que están un poco mejor que nosotros y pensamos "malditos ricos". Pero en realidad, ¿dónde acaban los ricos y comienzan los pobres? ¿Dónde acaba "el pueblo" y comienzan "sus enemigos"? Es algo difícil de definir en una sociedad en la cual, entre los más ricos y los más pobres hay muchos escalafones.


No me creo tan chingón como plantear una respuesta, así que los invito a reflexionar sobre el asunto. Pero escriban sus reflexiones en los comentarios, porque si no, no me sirven. :p


viernes, 15 de enero de 2010

Y así acabó el 2009

ADVERTENCIA: La siguiente entrada es autobiográfica, sirve para recordarme que no he desperdiciado mi vida, y probablemente a usted no le interese un pepino.


Generalidades


2009 fue extraño para mí. Empecé ganando menos dinero y gastando más (para pagar mi nueva casa), por lo que me percaté que el año no podría ser como aquel glorioso 2008 en que tanto viajé y fiesteé. Decidí, pues, consagrar el año a tratar de disminuir mi nivel de ignorancia. Lo logré en parte: leí varios cómics que no había leído y escuché varios discos nuevos. De hecho, me comprometí a escuchar un disco y leer una novela gráfica a la semana y lo cumplí hasta que me despidieron de mi chamba (ver apartado siguiente), que era donde tenía el tiempo para hacer esas cosas.


Literariamente, me dediqué a leer algunas cosillas, de aquéllas que uno debe leer a los 12 años, pero que no había leído porque no era un niño muy lector (¡créalo o no!), como varias obras de Poe, Conan Doyle, HG Wells, Lovecraft, Edgar Rice Burroughs...


Cinematográficamente el año fue muy pobre, debido a que no tenía dinero para rentar ni ir al cine, y como soy obsesivo-compulsivo tampoco las puedo piratear. Lo más rescatable fue un ciclo de pelis de James Bond, en mi afán de llenar los vacíos en mi cultura pop. De ello me llegan dos conclusiones 1) Sean Connery es el James Bond 2) James Bond pertenece a los 60's, si lo sacas de allí, se vuelve ridículo. También vi varias películas con Vincent Price... ¡ese tipo es la onda!


Fiestas, hubo algunas memorables. Las hubo familiares, como bodas, posadas y bautizos, y en especial el cumpleaños de mi hijo que estuvo bien padriurix. También hubo fiestas psicodélicas, como el Tercer Verano del Amor: Woodstock 2009, que fue el mejor hasta la fecha y en el cual gracias a "ciertas substancias" llegué a conclusiones bien chidas. También hubo una fiesta de videojuegos ácidos que estuvo genial y el acostumbrado maratón de medianoche para Halloween.


Tuvimos una conejita en casa (un lagomorfo, no una mujerzuela, mal pensados). Era muy bonita, como de libro de cuentos. Pero murió. Eso nos entristeció a todos, especialmente a mi hijo. Aún de pronto se acuerda y se pone triste. :'(


Empecé a tomar un curso de Astronomía, pero lo tuve que dejar por causa de una chamba. También tomé un curso fantástico de Literatura Fantástica. ¡Sensacional! Y empecé a tomar un diplomado en estrategias docentes, que terminaré la próxima semana. Siento que he aprendido un poquitín.


En el Cineforo de la José Martí, Raúl y yo programamos cine hecho en el siglo XXI. Tuvimos cine francés, alemán, chino, israelí, neozelandés, mexicano, canadiense y estadounidense; comedias, dramas, documentales, épicas, fantasía, cine hecho por mujeres, cine sobre adolescentes... En fin, se puso muy interesante y algunos ciclos tuvieron una recepción excepcional. Creo que hicimos un buen trabajo.


Además, tuve la oportunidad de participar en la organización, junto con mis queridos amigos de la Red Literaria del Sureste, de sendos homenajes a Charles Darwin, Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle. Sólo espero que nuestros esfuerzos hayan despertado en alguien el interés por leer a estos grandes autores.


También hubo grandes cambios en mi vida. Me titulé, perdí un empleo, conseguí otros, me mudé de casa, mis padres se mudaron también de casa, dejando abandonada aquélla en la que crecí... Hasta tuve que cambiar de celular y cartera porque me los robaron. ¡Casi lo olvidaba! En 2009 tuve el honor de hospedar El Circo del Absurdo y conocí a Eduardo Galeano (me autografió Las venas abiertas de América Latina).


Pero lo realmente interesante del 2009, fue mi experiencia laboral:


Devoción y vida católica



A finales del 2008 mi jefe, el tipo religioso que se volvió loco, me dijo que debía dejar el trabajo en la prepa, porque, en sus palabras "nadie puede servir a dos amos". Así que a principios de 2009 dejé de ser maestro, para dedicarme a servir a aquel hombre que se consideraba "mi amo". Pero este año abrió una revista nueva sobre temas médicos, que creo que fue lo mejor que ha hecho esa puta editorial en toda su mediocre existencia. Tuve la oportunidad de entrevistar a varios médicos, de los que aprendí cosas muy interesantes, y asistí al aniversario de la Clínica de Mérida, donde escuché conferencias muy ilustrativas.


Eso sí, tuve que hacer una revista entera sobre San Judas Tadeo, porque el sueño de mi jefe era hacer una revista de vida de santos para difundir las enseñanzas de Dios, y así luchar contra la legalización del matrimonio gay. Investigando aprendí que en la Biblia se mencionan tres Judas: el Iscariote, el hermano de jesús, y Tadeo el apóstol. Según los católicos el apóstol y el hermano de jesús eran la misma persona; según los protestantes, eran dos personas distintas, y según los historiadores, lo más probable es que ninguno de los dos haya existido. Obviamente eso no lo puse en la revista.


También tuve la irrepetible oportunidad de entrevistar a los candidatos del PRI y del PAN a la cámara de diputados, pues la editorial les había vendido (ilegalmente claro está) publicidad en las revistas. Pero mis esfuerzos no me aseguraron la chamba y en septiembre me despidieron, con la excusa de que no podían darse el lujo a un redactor de tiempo completo (mientras el hijo del jefe se fue de luna de miel al Sudeste Asiático, by the way). Me ofrecieron trabajar de freelancer, es decir, seguirse beneficiando de mi trabajo, pero pagándome menos. Los mandé a la chingada.


El Secreto del Éxito




Así empezaron los días del desempleo hasta que, a finales de octubre, envíado casi a empujones por mi novia, fui a checar una oferta de empleo como vendedor que ofrecían casi a cualquiera en cierta empresa trasnacional. Lo más cagado, perturbador y educativo de todo fue aprender sobre la cultura corporativa. Veamos algunas frases de mis ilustres jefes:


"Lo que mueve a la gente es el dinero. Que no digan otra cosa"


"Aquí en la empresa se puede crecer mucho." (Crecer significa subir rápido de puesto y ganar mucho dinero).


"En la empresa te enseñan mucho: desde cómo vestir y qué comer, hasta cómo deben de ser tus amigos y tus parejas".


"Le dije a mi actual pareja", relató el dos veces divorciado "Yo no estoy ya para amor, cariño y esas mamadas. Yo lo que quiero es dinero, dinero dinero".


"Lo bueno es que en esta ciudad puedes ver a la gente y saber, por cómo se visten, si tienen algún valor o son unos chichipatos"


"N'hombre. Si yo leo me duermo"


"¿Está bien escrito así?" me preguntó el jefe.
"Bueno, le falta el acento..."
"¡Ay, los acentos no importan!"


"Las personas tienen sueños: quieren tener una buena casa, un buen auto, ropa buena, viajes..."


Al contratarme decían que tendría un horario fijo de 8 AM a 6 PM, de lunes a viernes, y de 8 a 1 los sábados. pero la verdad es que en la empresa esperaban que trabajara todo el día, todo los días, para así ganar las oportunidades de vender más. Y allí me ven a las 12 de la noche en un antro liando con niños fresas para venderles un paquete de lo que vendía la empresa (que no es droga, o habría sido más divertido). Por días enteros no vi a mi hijo y la empresa esperaba también que trabajara los domingos.


¡Pues claro! ¿Qué más vas a hacer? El propósito de la vida es hacer dinero. ¿Tiempo para escribir, leer, instruirme? ¿Para qué? En la empresa puedes hacer carrera y llegar a un buen puesto con sólo tener bachillerato. Y cuando tengas dinero, podrás pagarte antros y restaurantes caros y tener una tele grandotota en tu casa. ¿Qué más quieres? ¿Qué podrías querer de la vida? Decidí renunciar cuando el jefazo confesó que tenía más de un mes sin hablar con su familia por teléfono, y quién sabe cuánto tiempo más sin verla. Lo siento, eso no es para mí.


Por cierto, el tiempo que trabajé en esa empresa me hizo entender el rollo detrás de la popularidad de ondas esotéricas como las vibras, el karma y la ley de la atracción, tan taquilleras hoy en día. En la oficina nos invitaban a no "tratar de explicárnoslo todo" y a no ver las noticias, para no llevar malas vibras al trabajo (además, ¿de qué te sirven para ganar más dinero?). Cada lunes por la mañana, debíamos ejecutar un ritual para purificarnos de las malas vibras. De hecho, el libro de cabecera de mi jefe era "El Secreto". Les van unas frases; imagínenlas dichas en el más fresa de los acentos jarochos:


"Todos dicen que en Ciudad Juáres hay mucho crimen, pero cuando yo viví allí nunca me asaltaron. ¿Saben porqué? Porque yo no iba pensando que a mí me iban a asaltar."


"Cuando voy a ver a un cliente trato de no pensar en él durante el camino, porque una vez estaba yendo a ver a un cliente y pensé '¿Y si no está?'. ¡Y cuando llegué a su casa no estaba!"


"Yo digo, ¿cuál crisis? Yo no veo ninguna crisis. Todo esto es psicológico."


Veamos: invitación a no informarse y a no ejercer el pensamiento crítico... imposición de dogmas y de participar en rituales... creencia en fuerzas sobrenaturales que reparten el beneficio a quien lo convoca y lo merece... ¡Me encontraba ante una forma de control ideológico mediante el pensamiento religioso! Y lo que es más, poco a poco me fui percatando de que la ley de la atracción, el karma y la buena vibra, con su fundamento de que las cosas buenas le suceden a quienes las merecen o las convocan con ciertas formas de pensar, son formas de control irracional que sustentan la gran mentira capitalista (y perdonen si me pongo conspiranoico): que todos podemos ser ricos y que quien no lo es, se debe a que no quiere o no lo merece. En pocas palabras, ¡toda esta superstición corporativa no es más que una versión moderna del derecho divino de los reyes! Después me di cuenta de que muchos otros ya habían llegado a esa conclusión y, por supueso, el concepto de karma ya era una forma de control social en la férreamente estratificada sociedad de castas de la India... pero será tema de otro post.


El Castaneda Yucateco




Y pues escapé de un montón de orates para caer con un orate mayor. Un gringo se anunció en el periódico solicitando un traductor, y pues yo me presenté y me dio el trabajo. El gringo quería que le tradujera unas entrevistas audiograbadas de un chamán maya de Oxkutzcab, y que después iría yo mismo a conocer al hombre santo para entrevistarlo. Me pareció que sería una aventura, por lo menos, pintoresca. Era cosa de risa loca ver cómo el gringo estaba convencido hasta el cogote de los poderes mágicos de Don Felipe y cómo se expresaba con temor de otros brujos que por mil dólares, pueden ocasionar la muerte de una persona a larga distancia (¿Y si son tan chingones, por qué no los usó la CIA para matar a Osama Bin Laden?).


Pues bien, yo esperaba que Don Juan fuera un viejito chido que me diera plantas alucinógenas y en broma le decía a mis amigos que me convertiría en el Carlos Castaneda yucateco. Resultó que Don Felipe no era chamán (estrictamente, los chamanes hablan con los espíritus), sino curandero, y que toda su sabiduría se reducía a rezar a los santos para que te curen el dolor de cabeza y sobarte la panza cuando "está frío tu aire que tienes adentro". Nunca lo conocí en persona, pero eso fue lo que aprendí de las horas y horas de entrevistas que traduje y transcribí.


El gringo, por su parte, estaba encantado con todo lo que decía Don Felipe. Éste no hablaba muy bien español (aunque no tengo derecho a criticarlo, porque yo no hablo ni jota de maya) y usaba muchas muletillas como "y entonces", "por ejemplo" y mi favorita: "hay horas", que quiénsabe qué carajos quería decir. Como soy muy profesional (ejem) traduje hasta las muletillas. Cuando el gringo las leyó, estaba alucinado "¡Es lenguaje ritual! ¡Por eso la cadencia! There are hours. This is sacred language! It gives me the shivers!" OMFG


El gringo esperaba que Don Felipe supiera conceptos de New Age, como energías y esas mamadas, que por supuesto él no sabía, pero como buen charlatán, contestaba esas preguntas con evasivas y luego se ponía a hablar de otros rollos más acordes con su conocimiento. El gringo también esperaba que Don Felipe supiera cosas que sólo podía saber un historiador, antropólogo o arqueólogo. En una ocasión le preguntó sobre las cofradías, una institución española de tiempos coloniales. La respuesta de Don Felipe fue:


"Pues todo lo que sé de los españoles es que vinieron para la Guerra de la Casta y quemaron las imágenes de la virgen y de los santos, porque ellos no creen en la católica."


Tómese un tiempo para pensar: !!!!!!!!!!!!!!!!


Además, el gringo estaba todo paranoico y loco (y olía mal). Estaba seguro de que la historia de Don Felipe era la gran revelación de la década y que había toda clase de enemigos que intentaban robársela. Nunca supe su verdadero nombre; me pedía que me dirigiera a él como Mr. William (sin apellidos), en las entrevistas audiograbadas se presentaba como Dean y en su correo electrónico firmaba como Tom John. Decía haber vivido en Yucatán desde hacía 10 años, pero no hablaba ni madres de español, lo cual, por otro lado, es perfectamente verosímil en un gringo.


Pero algo bueno tenía el señor: me pagaba muy bien. ¡Y en dólares! Así que él podía llamarse como él quisiera y creer en lo que le diera la chingada gana. Pero sucedió que por esos días me robaron la cartera. Le expliqué a Mr. William que me retrasaría una semana en los trabajos, porque debía enfrentarme a la burocracia mexicana para recuperar mis documentos oficiales. Me dijo que eso no le convenía y que mejor ahí terminábamos la relación laboral. Me pidió que le mandara lo que tenía listo y me instó a que quemara las copias impresas y borrara de mi computadora todos los archivos.


Y así volví al desempleo.



Concluye el año


Y en fin, poco tiempo después entré a trabajar en una escuela preparatoria, en la que estoy ahora. Las cosas parecen empezar bien este nuevo año, que promete estar lleno de anécdotas enriquecedoras que me ayudarán siempre con mi cometido eterno: crecer siempre como persona. ¡¡¡Feliz año y feliz década a todos ustedes!!!


miércoles, 13 de enero de 2010

Margen de tolerancia a la jodidez

Hace algún tiempo la revista Letras Libres publicó un número dedicado a la izquierda, en el que amablemente dan sus sabios consejos a los pensadores izquierdosos. Doctamente decía, no me acuerdo quién, que un grave problema de la actitud de la izquierda mexicana es que siempre ha deseado que a los gobiernos de derecha les salgan mal las cosas, que haya crisis económica y todo eso, para que así la izquierda se gane la simpatía de la población. Muy amablemente, la revista invita a la izquierda a desear el bien para el país sin importar quién esté en el gobierno. Así, si tenemos paz, cierta estabilidad y etcétera, no hay porqué desear que las cosas se pongan peor...


Lo que no entienden estos insignes individuos es que en México no están bien las cosas, sino que existe un estado de jodidez dentro del margen de tolerancia de jodidez del mexicano. Me explicaré:


En México las cosas están jodidas, pero los mexicanos tienen un amplio margen de tolerancia a la jodidez. Hace poco salió una encuesta que ubica a México como el quinto país del mundo en el que sus habitantes dicen ser más felices. Esto no se debe a que los mexicanos vean sus necesidades materiales y espirituales satisfechas, sino al hecho de que toleran mucho la jodidez (de no ser así, ya nos habríamos deprimido y extinto).


El estado de jodidez aumenta con cada gobierno, pero éstos han sabido hacerlo tan sutilmente y de forma tan gradual, que el margen de tolerancia a la jodidez de los mexicanos se amplía conjuntamente.


Lo que muchas veces ha querido la izquierda no es desear que las cosas estén jodidas, porque ya lo están, sino que esperan que el nivel de jodidez aumente tanto que sobrepase el margen de tolerancia a la jodidez de los mexicanos, provocando así que la población esté dispuesta a hacer un cambio drástico que elimine toda la jodidez posible, incluso la que se toleraba antes de la ruptura del margen de tolerancia a la jodidez. ¿Van captando?




Craso error, y en esto debo concordar con algunos puntos de Letras Libres, porque, como ya hemos visto, el gobierno sabe aumentar el nivel de jodidez y el margen de tolerancia a la jodidez al mismo tiempo. Tampoco es suficiente concientizar a la población sobre la jodidez real del país, porque esto puede derivar en pesimismo total y en la ampliación del margen de tolerancia a la jodidez (véase cualquier película mexicana, que sólo hablan de lo jodidos que estamos).

Lo que hay que hacer, y esto es lo más difícil, es enseñar a la gente que no tiene porqué soportar la jodidez, de ningún tipo ni de ningún tamaño. Sólo entonces podremos esperar algún cambio.

viernes, 8 de enero de 2010

Fuma mota y lee un buen libro

Mota, mois, hierba, maravilla, mandrágora, aquello que mató a Chicho Che... y hasta hace poco no sabía que se le llamaba ganya también. Varios de mis alumnos de la prepa abierta fuman mota, y o son muy descarados o ven algo en mi aspecto barbudo y desaliñado que les da confianza, pero el caso es que no tienen muchos escrúpulos para admitirlo y hasta preguntarme cosas al respecto.


Como bien sé que nada de lo que haga o diga podrá disuadirlos de que fumen, por lo menos me gustaría, además de mandarles un saludo, recomendarles que aprovechen los efectos ventajosos que un buen churro (porro, gallo, joint) puede proporcionarles. En este caso, en vez de ponerse pachecos y apendejarse, pueden ponerse pachecos y estimular su imaginación. Seguramente ya han probado la pachequez con música (aunque lo más seguro es que no con la música adecuada) y con visuales (ídem), pero quizá nunca se les había ocurrido LEER.


Así es: éste mi consejo. Cuando se vayan a fumar un gallo, agarren un buen libro, un libro así locochón, y léanlo, sentirán toda una nueva experiencia (dicen...). OJO: No estoy recomendándole a nadie, y ciertamente no a un adolescente, que fume mota. Ciertamente creo que un menor de edad no debería hacerlo, y en el caso de los adultos, pues allá sabrán ellos lo que hacen. Pero la neta es la neta, y ellos ya lo hacen. Sólo estoy invitándolos a que tengan una experiencia distinta con ella. Quizá hasta algo bueno les deje...


Si quieren recomendaciones sobre libros buenos para acompañar con mois, no dejen de checar los tops de libros de cada año (en la columna de la derecha), y en general la sección LIBROS de este blog. Los libros especialmente recomendados para acompañar con mota aparecen con un iconito de la planta mágica junto a su nombre. Con todo, hay algunos que no se pueden perder:


Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol

Cuentos breves y extraordinarios de Borges y Bioy Casares

El universo en una cáscara de nuez de Stephen Hawking

Las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda

Los nueve libros de la historia de Herodoto

La búsqueda onírica de la desconocida Kadath de HP Lovecraft

Eureka de Edgar Allan Poe

Hacedor de Estrellas de Olaf Stapledon

La Historia Interminable de Michael Ende

El Señor de los Anillos de JRR Tolkien

Leyendas y mitología

Relatos eróticos

Cualquier cosa de Borges

Relatos de terror, fantasía o ciencia-ficción

Ciencia, aunque usted no lo crea

¡Poesía, sobre todo poesía!


Y en fin, cualquier libro que les llame la atención. Leer textos filosóficos o hasta científicos les puede viajar bien chido (dicen...).


De hecho, la idea me pareció tan buena (jejeje) que decidí proponerla como campaña para la promoción de la lectura. Queremos (algunos) un país de lectores, pero tenemos un país de marihuanos... ¡Hagamos un país de lectores marihuanos! Y es que ninguna campaña mojigata panista va a hacer que la gente se deje de drogar, mínimo invítemoslos a que lo hagan con provecho.


Por eso propongo a las autoridades que lancen la siguiente campaña (si alguien quiere proponer un logo, soy todo ojos):



FUMA MOTA Y LEE UN BUEN LIBRO

Cosas increíbles pueden pasar



lunes, 4 de enero de 2010

Top 10 de Libros en 2009

Como ya es costumbre, publico el Top 10 de los libros que más disfruté el año concluido. Ojalá tomen nota de la recomendación y les echen un vistazo:



10.- El sabueso de los Baskerville de Arthur Conan Doyle: Ahora que Holmes está de regreso a la pantalla grande, aprovechen para leer la mejor de sus novelas. Mezcla de horror gótico con literatura policíaca, este libro muestra la madurez del autor, tanto en el desarrollo de la trama, como de sus personajes.

9.- Sobre literatura de Umberto Eco: Uno de mis escritores favoritos nos entrega este libro de ensayos en los que reflexiona sobre la literatura, desde Superman hasta Proust y desde Sherlock Holmes hasta Joyce, e incluso nos cuenta sobre su propia obra de ficción. Imperdible.



8.- Introducción a la literatura fantástica de Tzvetán Todorov: Libro fundamental para todos los seguidores del género fantástico, nos enseña qué es lo que hace tan fantástica a esta literatura y nos proporciona bases teóricas para entenderla y disfrutarla mejor.



7.- La búsqueda onírica de la Desconocida Kadath de HP Lovecraft: Maravillosa obra cumbre del escritor de Providence. La contemplación de la esencia de la realidad deja de ser para Lovecraft motivo de horror y se convierte en maravilla, a la vez que nos da una historia genial de fantasía. El primer párrafo, rico en su descripción sensual, es digno del más exquisito modernismo. Ver más aquí.



6.- Eureka de Edgar Allan Poe: Alucinante cosmogonía que brota de la genialidad y la locura de Poe. En este poema en prosa, el autor llega al límite de sus capacidades intelectuales para describir la forma en la que comprende el Universo. Se recomienda el uso enteógenos para leerlo.


5.- La guerra de los mundos de HG Wells: No aprecié del todo este libro cuando lo leí en la adolescencia; ahora me doy cuenta de lo increíble que es. Mucho más que una historia de invasión extraterrestre (y la primera), esta novela reduce la humanidad a un montón de animalitos asustados, cuya existencia y logros no valen absolutamente nada. Léase con ánimo filosófico.



4.- La Isla del Doctor Moreau de HG Wells: Extraordinaria novela de ciencia-ficción, a mi gusto la mejor de cuantas escribió Wells, quien la definió como una "blasfemia juvenil", mientras que Borges dijo de ella que era "un atroz milagro". Mezcla de filosofía misántropa y horror a lo gore, la novela nos recuerda que de lo animal a lo humano hay sólo un paso... y viceversa.


3.- El último hombre de Mary Shelley: Joya perdida de la literatura romántica, transmite el sentimiento exaltado que caracterizó a los románticos, a la vez que da cuenta de la desolación y desesperanza que quedó conforme el movimiento se fue apagando y sus miembros morían de forma trágica (la mayoría de ellos por suicidio), dejando a Mary Shelley como "el último hombre". Ver más aquí.


2.- El origen de la especies de Charles Darwin: Libro fundamental para todo aquél que quiere comprender no sólo las leyes de la naturaleza y de la vida, sino la evolución de la ciencia y del pensamiento humano. Está llena de ejemplos interesantísimos y escrita con un lenguaje fácil de comprender. Darwin, además de un brillante científico, era un muy buen prosista. Además, ya en este libro aparecían las respuestas a las mismas objeciones que hoy los creacionistas siguen berreando contra la teoría de la evolución.


1.- Las diecinueve tragedias de Eurípides: Libro lleno de sabiduría inmortal y completamente aplicable a la actualidad, como se puede ver aquí. Además, las obras son tragedias profundamente humanas y conmovedoras, que llevarán a más de uno a sufrir arrebatos pasionales.



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viernes, 1 de enero de 2010

Sobre el papel de la Intelligentsia en la transformación de la sociedad



He estado reflexionando un poco sobre las condiciones que serían necesarias para lograr en nuestra comunidad un cambio a nivel cultural e intelectual que, sin duda, sería necesario antes de pensar en cualquier revolución real o hipotética.

  1. El arte, el cine, la literatura y la música en México tienen una larga tradición como medios de denuncia. Esto ya no es suficiente. Con tantas obras que nos muestran lo jodido que está México la gente ya hasta se acostumbra. No basta con denunciar lo que está mal, es necesario pasar a la propuesta, a proponer nuevas formas de organizar la sociedad.  Y estas nuevas formas no deben ser sueños guajiros, sino que necesitan basarse en profundos conocimientos de la historia, la sociedad y la economía. Lo que me lleva al siguiente punto...

  2. México tiene y ha tenido grandes intelectuales. Pero ya no basta tener intelectuales que den su opinión en unos pocos medios (a los que nadie hace caso). México necesita filósofos, y por filósofos no quiero decir gente que se la pase pensando en la inmortalidad del cangrejo en una cantina, sino individuos y grupos que planteen nuevos sistemas de pensamiento, nuevas formas de comprender y reorganizar la realidad social. ¿Acaso no puede haber un Claude Levi-Strauss, o un Noam Chomsky o un Umberto Eco mexicano?



Ahora me dirán: "Eso está muy bien, Ego, pero ¿qué haces tú para ganarte el derecho de hacer estos reclamos?" Y tienen razón: yo no hago nada. Pero quiero crecer. Creo que todo individuo o grupo debe pasar por los siguientes pasos de formación si quieren llegar a transformar la realidad (hay que tener en cuenta que pasar al siguiente nivel implica seguir practicando los anteriores):

  1. Concientización: El individuo (o grupo) se empapa de información y, a través de lecturas y vivencias se va formando una conciencia social. No hay que menospreciar ningún conocimiento que nos pueda servir.

  2. Denuncia y difusión: El individuo (o grupo) utiliza los medios a su alcance para denunciar la injusticia social y promover la concientización entre otras personas. No se trata sólo de hacer ver lo que anda mal con el mundo, sino también difundir las buenas ideas y las acciones de quienes las llevan a cabo. Divulgar el conocimiento en general ya es algo bueno en sí mismo.

  3. Propuesta: El individuo (o grupo) plantea cuáles son las reformas concretas que se necesitan para transformar la realidad social. Hay que planear las cosas con calma.

  4. Acción: El individuo (o grupo) pone en marcha las acciones necesarias para llevar a cabo estas reformas.

Yo, siendo aún joven e ignorante, me encuentro apenas pasando a la etapa dos, y probablemente nunca tenga la capacidad de proponer algo nuevo. Pero quizá las ideas aquí expresadas inspiren a alguien en verdad inteligente y capaz para dar los pasos necesarios y ayudar a construir la realidad que necesitamos.

Sólo quiero agregar un mensaje a todos los artistas, intelectuales y aspirantes a artistas e intelectuales de Mérida y de México, y que me parece una idea fundamental en cuanto al papel que debe desempeñar la intelligentsia en los cambios de la sociedad:


¡MENOS BOHEMIA Y MÁS ILUSTRACIÓN!

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