viernes, 23 de julio de 2010

Yo soy muy original



Me gusta la música tipo garage-punk-thrash en idioma makhuwa que producen los enfermos de VIH de los guetos de Maputo, capital de Mozambique. Mi escritor favorito es un serbio que se fue a vivir entre los maoríes de Nueva Zelanda y cuyas obras tratan exclusivamente de las diversas formas en las que las esposas de los pastores australianos pueden tener sexo con dingos, ya sea voluntaria o involuntariamente. Amo el cine experimental de cierta directora de Azerbaiyán, cuyas películas están filmadas todas en colores negativos, vista reflejada y van de atrás para adelante; todas son apologías del terrorismo y la pedofilia. Desprecio todo lo que ustedes consumen porque es basura pop, además de que no me gusta nada que conozcan más de 10 personas. Como ven, soy muy original.




Ya en serio, parece ser que en estos días algunos individuos han sido afectados por una obsesión desesperada de ser lo más original posible. Supongo que en gran medida ello es resultado de la necesidad humana de tener una identidad definida, necesidad que en estos tiempos de posmodernismo y globalización los grandes mitos dotadores de identidad tradicionales, la nacionalidad y la religión, no alcanzan a satisfacer. Por otro lado, ello no es tan malo. Aunque los desesperados por parecer originales me irritan, los prefiero a aquellos anodinos que hacen todo lo posible por ser "normales" y no sobresalir en nada.


Los posers desesperados por ser "originales" (hoy llamados "hípsters") tienen dos principales problemas. El primer problema es que buscan su originalidad en las cosas que consumen. Para tratar de este asunto, abordaré a otro tipo de posers: los que quieren pasar por cultos. Ellos están también desesperados por consumir todo lo que forme parte del "canon" de literatura, música o cine propio de la gente culta. Les aterra verse en una conversación con gente culta y dejar en evidencia que no han leído / visto / escuchado tal o cual cosa. Padecen el síndrome de la checklist.


Cualquier geek que haya coleccionado tarjetas de superhéroes o lo que sea, sabe que hay una tarjeta que contiene la checklist, o sea la lista de todas las tarjetas que hay que coleccionar, con un cuadrito junto a cada nombre, para que puedas marcar las que tienes y saber cuáles te faltan. Ahora bien, con una tarjetita coleccionable no haces ni puta madre, sólo la tienes, y tachas su nombre de la checklist. Bueno, pues algo similar les pasa a los posers cultosos: leen los libros sólo para tenerlos leídos, para poder tacharlos de la checklist.


¡Ojo! No estoy diciendo que todo individuo que se esmere en leer las grandes obras de la literatura (o música, o cine, o lo que ustedes quieran) sea un poser. Sólo estoy diciendo que el síndrome de la checklist hace que el consumo de todos aquellos productos culturales sea inútil. Porque si el haber leído el Quijote no te hizo un poco más sabio, o más maduro, o más inteligente, o más féliz, o de a perdis no te entretuvo un rato, entonces lo que te dejó la lectura no fue más que la facultad de decir "Sí, ya leí el Quijote". O séase, leer muchos libros no sirve de nada si ellos no han dejado una huella en tu mente, si no transformaron tus ideas o enriquecieron tu pensamiento. Conozco algunas personas que se jactan de haber leído mucho, pero que un rápido asomo a sus cabezas nos permite ver que están vacías. Una vez me topé con la página de alguien que subía las listas completas de los libros que había leído. Y no como que los recomendara o los comentara: sólo los ponía en público, a manera de currículo. Y antes de continuar, creo que es mi deber confesar que me he visto afectado por el síndrome de la checklist, con todo lo malo que ello acarrea.


Pero volvamos a los hipsters o posers-desesperados-por-parecer-originales. Ellos compiten implícitamente por ver quién consume los productos culturales más raros y extravagantes. Pero a fin de cuentas su consumo cultural (de música, cine o literatura) sólo les sirve para decir "Soy tan original que leo / escucho / veo esto y esto", pero no produce en ellos una verdadera transformación de las ideas. En este aspecto, el consumo cultural del hipster es tan vacío y superficial que el de cualquier fan de los Jonas Brothers, con la diferencia de que hay menos personas compartiendo su estilo de vacuidad.




Ahora, en un alarde de originalidad, voy a citar la Biblia, en específico el Mateo 15:11, "No es lo que entra por la boca del hombre lo que lo contamina, sino lo que sale de ella". De igual forma podemos decir "No es lo que entra por tus ojos / oídos lo que te hace original, sino lo que piensas, lo que creas, lo que produces". Así, la originalidad no se debe buscar en lo que uno consume, sino en lo que uno es. Un comercial de TV decía hace algún tiempo "Eres lo que te gusta", o sea "Eres lo que consumes, así que consume cosas que te hagan parecer importante a los ojos de los demás". Muchas personas se van tras ese pensamiento errado, que a fin de cuentas no lleva a ningún lado, mucho menos a la construcción de una auténtica identidad.


El otro problema con los posers-desesperados-por-parecer-originales es su complejo de superioridad, como si consumir lo que consumen los hiciera más inteligentes o auténticos. Craso error. En primer lugar porque, como demostramos, el consumo de un producto cultural puede ser totalmente superfluo aunque sea la obra de arte más maravillosa del mundo. En segundo, porque lo "underground", "alternativo" o "diferente", no necesariamente es bueno y lo "mainstream" o "comercial" no necesariamente es malo. Los Beatles eran un grupo mainstream a más no poder, y eso no les quita que sean una de las mejores bandas de rock de la historia (si no la mejor). Lo que el viento se llevó es una película hollywoodense comercialona como la madre, y aún así es de lo mejor que ha producido el cine estadounidense en toda su maldita existencia. Y para best-sellers, el Quijote. Y también hay mucha basura que pega entre los posers por el simple hecho de ser etiquetada como "alternativa". O sea, la pedantería del hipster no es más que mamarrachadas pretenciosas.




¡Ojo! No estoy diciendo que todas las personas a quienes les gusta lo extravagante sean posers. Hay muchos que sinceramente son amantes de lo excéntrico y lo poco conocido, y que en ello encuentran las satisfaciones espirituales, intelectuales y existenciales que sólo el arte proporciona.


Hay un cuento del autor ruso Leonid Andreiev (1871-1919) titulado "Un hombre original", que trata sobre un tipito por demás insignificante que un buen día sin porqué ni para qué "¡A mí, me encantan las negras!". Desde entonces todos dicen que es un hombre muy original y empieza a ser tratado con deferencia por todos. El problema es que las negras lo repugnan y para mantener su reputación de hombre original, tiene que seguir el juego hasta final. Léamoslo y a ver si aprendemos algo de él.

lunes, 12 de julio de 2010

Música espacial



El año 2009 fue dedicado internacionalmente a la astronomía y desde entonces he estado queriendo hacer este post. Deseo hablarles de la música espacial.

Se trata de música que no sólo tiene por tema el espacio, sino que pretende captar y transmitir las diferentes impresiones que en la mente humana produce el espacio, los planetas, los viajes intergalácticos, el firmamento nocturno, etcétera. Claro que ayuda encontrarse en estado alucinógeno para sentir mejor estos estímulos, pero yo no les dije nada...

Esta música abarca una gran variedad de géneros y subgéneros, como podrán escuchar a continuación. Existen ejemplos en la música sinfónica, en el jazz, en el rock, en la electrónica, en el  New Age y en el metal. También les dejo algunas imágenes de arte espacial, para que las disfruten mientras oyen estas joyitas.

Empecemos por la música sinfónica, en específico, del compositor inglés Gustav Holst (1874-1934). Hoslt compuso una magnífica suite sinfónica titulada Los planetas. El movimiento más popular de esta obra es el dedicado al Planeta Rojo, con el sugestivo título de Marte: el portador de la guerra. Cuando escucho esta pieza (una de mis favoritas de la música sinfónica) en lo personal me vienen imágenes de una fuerza maligna e imparable que se acerca hacia la Tierra. (Ver también: Literatura marciana)






Demos un gran brinco hasta la década de los 50, en que las ciencia ficción estaba muy de moda y por ello surgieron algunas canciones de rock que tenía temas del espacio o de extraterrestres (Ver La década en que la Tierra se detuvo). Esta tendencia continuó bien entrados los 60, y quienes habían sido niños en la década anterior, se inspiraron en esa era dorada de ciencia ficción para trabajos como Mr. Spaceman (1966) de The Byrds.


Claro, notarán que de Gustav Holst a The Byrds hay mucho trecho y casi nada en común y me preguntarán si hubo algo en medio. La verdad es que si lo hay, no lo he encontrado por ningún lado. La canción de The Byrds es simpaticona, pero no recrea en nuestro espíritu las sensaciones que puede transmitir una obra como la de Holst. Habría que esperar al año siguiente (1967), en que Pink Floyd daría el "gran paso para la humanidad" con Astronomy Domine.



Pink Floyd inicia el verdadero space rock, el mismo año que los Beatles habían iniciado el rock psicodélico. De hecho, el space rock es un subgénero del psicodélico (ver Música psicodélica). Éste pretende estimular la imaginación y los sentidos para disfrutar al máximo cuando se está pacheco o ácido. El space rock pretende hacer lo mismo, pero específicamente con imágenes y sensaciones relativas al espacio. Y para ello, una de mis canciones favoritas de los Rolling Stones es Two thousand light years from home:, aquí editada por su seguro servidor para cazar con una de las mejores películas de ciencia ficción, 2001: Una odisea espacial



Y no puede olvidarse tampoco la canción Space Oddity (1969) de David Bowie, que narra una tragedia en la órbita baja de la Tierra:





Pero quizá la obra maestra del rock psicodélico espacial sea el álbum Space Ritual (1973) del grupo Hawkwind. El álbum es un alucine que te transporta a lo más recóndito del universo, especialmente si ya estás "viajando" (guiño, guiño). Además, cuenta con la participación del Grand Master de la Ciencia Ficción Michael Moorcock. Aquí un ejemplo, Master of the Universe, (sin relación con He-Man):









Hasta ahora hemos escuchado rock, pero la música espacial también se manifiesta en otros géneros, como el New Age electrónico del maestro Vangelis, con su album Albedo 0.39 (1976). El nombre se refiere al índice de luz solar que refleja nuestro planeta y el álbum está dedicado a la astrofísica. Ideal para nerds. Les dejo un ejemplo, Pulsar:



Tras el final de la era psicodélica, la música espacial quedó un poco olvidada, hasta que experimentó un auge en los 90. Continuamos con el New Age electrónico de Michael Oldfield, y su álbum The Songs of Distant Earth, basado en la obra del mismo nombre de Arthur C. Clarke, y que es uno de mis favoritos de toda la vida. Y, como dijo el Creador, Let There Be Light:






En los 90 también resurgió la música espacial en su forma de rock. Uno de los grupos que más cultivó este género fue Spiritualized. Ésta es la canción Ladies and Gentlemen, We Are Floating in Space del álbum del mismo título (1997). Como escucharán, esta música tiene un sonido muy característico de los 90, pero no pero ello menos espacial y viajadote:


Y no podía faltar un ejemplo de nuestro siglo XX. Se trata del álbum Space Metal de la banda Star One. Es todo un álbum de power metal que incorpora elementos de space rock y temas basados en películas y series de ciencia ficción. Incluye un cover de Bowie y otro de Hawkwind. Con esta pequeña obra maestra llegamos al final de nuestro recorrido. Espero que los haya invitado darse un buen viaje sideral. Live long and prosper!




lunes, 5 de julio de 2010

El Heroico Conquistador Mata-Indios


En una tarde soleada, la sociedad meridana se reúne para rendirle pleitesía a su más grande prócer: don Francisco de Montejo.


SEÑOR YUCA: Hoy develamos la estatua de nuestro heroico conquistador mata-indios, en la avenida principal de esta ciudad, que ya lleva su nombre, al igual que una de las conlonias más grandes, una cerveza y varias escuelas.


SEÑORA YUCA 1: Los honores para nuestro heroico conquistador mata-indios nunca son suficientes.


SEÑORA YUCA 2: Así es. Él mató a todos esos asquerosos indios para fundar nuestra bella ciudad en la que pudiéramos vivir los blancos decentes.


SEÑOR YUCA: Y gracias a Dios que destruyó esa horrible ciudad de T'oh, para fundar nuestra bella Mérida, la más hermosa y desarrollada ciudad de México. Si no hubiera destruido esa horripilancia que construyeron los sucios indios, tendríamos templos y palacios mayas en vez de nuestras hermosas mansiones del Country Club.


SEÑORA YUCA 2: Y si los huaches fueran gente decente como nosotros, le harían homenajes y monumentos a Hernán Cortés, que mató a todos esos horribles aztecas.


SEÑORA YUCA 1: Ay, amiga, pero los huaches son güiros. Ellos nunca honrarían a un heroico mata-indios como se merece.


SEÑORA YUCA 2: Tienes razón. De verdad que los meridanos somos la gente más decente del mundo.

____________


En Mérida se develó una estatua de Francisco de Montejo. A veces me siento avergonzado de ser merdiano, pero hoy ese sentimiento es más poderoso que de costumbre. Convocatorias para derribar la estatua el próximo 12 de Octubre han comenzado a circular por Internet. Ahí estaré con mi martillo.
__________________


ACTUALIZACIÓN:


Pasada la idignación inicial y después de mucho reflexionar he llegado a ciertas conclusiones. Sostengo que Francisco de Montejo no merece una estatua porque era un hijo de puta, y que el hecho de que se le haya hecho una estatua refleja una mentalidad muy jodida (los argumentos con los que defiendo esta postura han sido repetidos varias veces en los comentarios).


Pero por otra parte, resulta también una mamada invetir tanto tiempo, esfuerzo y energía en despotricar contra la estatua, que en sí no beneficia ni perjudica a nadie así que voy a dejar el asunto por la paz.


LinkWithin

Related Posts with Thumbnails