viernes, 30 de junio de 2017

¿Por qué odiamos a los veganos?



Estaba mañana estaba checando mi muro del feis cuando de pronto me topé con un meme provegano compartido por uno de mis contactos. Mi primera reacción, como casi siempre que se trata de algo vegano, fue de una ligera irritación y un impulso por poner algún tipo de burla o refutación. Pero luego me quedé pensando, ¿por qué? ¿qué me importa? Además vi que otros ya habían reaccionado expresando su desdén o asco al meme y yo no quería ser mainstream pensé que era lo mejor detenerse y reflexionar un momento.

El meme no era agresivo contra los consumidores de carne y productos animales. Era sólo una defensa del veganismo y lo que ellos significa para sus adherentes. Todo esto me llevó a pensar, ¿por qué nos cagan tanto los veganos?



Ya había hablado de mi opinión sobre el vegetarianismo y el veganismo en esta entrada ya clásica que incluye a un becerro chupándole las tetas a una modelo brasileña. En pocas palabras, me parece una postura ética completamente respetable, siempre y cuando no nos la quieran imponer a los demás y no anden difundiendo pseudociencias para sostener sus ideas.

Es cierto que sus aires de superioridad moral y su postureo nos cagan, como la de otros grupos mochos (como los religiosos moralinos) y que a nadie le agrada que los demás estén chingue y chingue tratando de "convertir" a uno. 

Pero, ¿tienen amigos veganos o vegetarianos? Yo sí, varios de ellos, porque #Millennial. De hecho, como les conté, yo fui vegetariano en mi adolescencia, por #PinshiChiquitoContreras. Bueno, si los conocen en persona notarán que en realidad los veganos no cumplen con el estereotipo de loco que anda chingando gente. Pueden ir a comer contigo, y no te la van a estar haciendo de pedo a menos que tú los cuestiones primero. Entonces naturalmente defenderán sus creencias. Pero por lo general pueden convivir sin estar queriendo meternos brócolis por el esófago a la fuerza.

Es cierto que en Internet muchos de ellos se ponen al pedo y aprovechan cualquier oportunidad para polemizar al respecto en los foros públicos y secciones de comentarios, pero también es cierto que asi lo hace todo mundo, porque Internet nos vuelve peleoneros y medio idiotas.

Digo, que alguien sea cursi y medio mamón no es para odiarlo... ¿o sí? Entonces, ¿por qué tanta hostilidad contra los veganos? Hostilidad que a menudo llega al punto de usar jaque mates estúpidos y que no vienen al caso como cuando se demuestra que las plantas sí sufren de alguna forma al ser comidas, o que hasta el veganismo ocasiona la muerte de animales pues ésta es inevitable en la agricultura. Digo que son observaciones estúpidas y que los omnívoros nos vemos tontos celebrándolas, pues los veganos (por lo menos los que no están chiflados) ya saben todo esto y en su mayoría no presumen que sus hábitos estén por completo exentos de causar sufrimiento, sino que reducen el sufrimiento total en el mundo de los seres vivos.



Una de las razones es que lo diferente por lo general causa hostilidad y el veganismo es, hasta ahora, una excentricidad. Pero eso no es todo, ni lo más importante. Sucede que si a menudo los veganos hacen afirmaciones factualmente falsas (y muy a menudo creen en toda clase de mamadas esotéricas), la verdad es que su postura es de naturaleza ética: independientemente de si los seres humanos somos omnívoros por naturaleza, independientemente de si el consumo de carne y lácteos es bueno para la salud, comer animales es moralmente incorrecto.

Creo que es esto lo que nos pone al brinco. Porque si bien la mayoría de las tonterías en las que cree la gente son para rodarles los ojos y dejarlos ir, el veganismo, al tratarse de una postura ética, amenaza nuestra identidad, nuestro concepto de nosotros mismos. Porque resulta que si el veganismo está en lo correcto, entonces nosotros no solamente estaríamos equivocados, sino que implicaría que de alguna forma somos malvados

Y eso es lo que nadie quiere pensar, que uno es malvado, que el estilo de vida que uno lleva, que considera normal y moralmente neutro, es realmente de una perversidad tal que condena a la muerte y sufrimiento de millones de seres sentientes todos los años. 



Pues he ahí la razón por la que odiamos con los veganos, por la cual pensamos que no son sólo unos loquitos, sino gente que merece el escarnio constante y a la que queremos verla equivocarse y ser humillada.

No comparto la postura vegana, y creo que cualquier persona que ande jodiendo a los demás o difundiendo mentiras merece encontrarse con una buena refutación, o incluso con una buena sátira para frenarla. Tampoco creo que ese "miedo a ser el malo de la película" sea la única razón para querer meterle un coscorrón a alguien. 

Pero creo que los omnívoros deberíamos repensar nuestra actitud hacia estas personas, en especial cuando reaccionamos visceralmente y queremos ser nosotros quienes joden a quien no se estaba metiendo con nadie. Vive y deja vivir, pues.



PD: Escribo esto con una rebanada de rica pizza de pepperoni en la mano.

viernes, 23 de junio de 2017

Ciencia ficción para tiempos rebeldes



La ciencia ficción no sólo nos permite imaginar el avance de la ciencia real y de la tecnología, sino que nos da la oportunidad de explorar las múltiples posibilidades de las sociedades humanas, los temores y esperanzas que tenemos respecto a nuestras vidas individuales y colectivas. La utopía y la distopía han sido los subgéneros por excelencia para hacer experimentos mentales al respecto (piénsese en La Nueva Atlántida de Francis Bacon o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury), pero hasta la space opera, considerada un subtipo más ligero y fantástico, puede ser un vehículo para ese propósito.

Vivimos tiempos históricos interesantes, para bien o para mal. Los primeros años de la presente década fueron marcados por una multitud de movimientos sociales masivos que se extendieron por todo el mundo, desde el Cairo hasta Nueva York, desde Madrid hasta Hong Kong. Estos movimientos fueron protagonizados principalmente por jóvenes desencantados con la situación política, las crisis económicas y la erosión de la democracia en sus países. Ya fuera protestando contra dictadorzuelos o contra el poder de las corporaciones, toda una generación obtuvo su bautizo de fuego en participación  cívica y activismo político durante esos movimientos.

Después, en la segunda mitad de la década, empezamos a vivir una violenta reacción. El ascenso del fundamentalismo islámico en Medio Oriente y de las ideologías fascistoides, ultraconservadoras y nacionalistas en Occidente. Como si el mundo hubiera dado un giro de 180 grados, aunque en realidad las fuerzas que detonaron una Primavera Democrática global siguen presentes. Pueden leer la historia completa de estos sucesos aquí.

Mientras tanto, es notable el papel de la cultura pop y de la ciencia ficción en estos momentos. La gran literatura, el arte y el cine a menudo han sido baluartes de resistencia, de crítica social y de reflexión ética, incluso de inspiración revolucionaria ante las pretensiones burdas del fanatismo y el autoritarismo. Quién lo diría, pero para ser que, en esta ocasión, uno de los bastiones de los valores progresistas y liberales, incluso revolucionarios, terminaron siendo ciertas expresiones de la industria del entretenimiento, otrora considerada invariablemente un herramienta de la ideología hegemónica. Aquí pueden ver algunas otras reflexiones al respecto.

Curiosamente, los últimos años también han visto un renacer del cine de ciencia ficción, que se había perdido casi por completo en la década anterior, dominada más por la fantasía heroica en las tradiciones de Harry Potter y El Señor de Los Anillos y por el cine de superhéroes. Películas como Moon, Inception, Gravity, Her, Interstellar, Ex Machina, The Martian o Arrival señalan la buena racha que estamos viviendo, con por lo menos una o dos obras realmente grandes cada año y otras muchas bastante buenas.

He seleccionado diez películas que caen en la categoría de ciencia ficción y que de una forma u otra forma abordan algunos de los temas más relevantes de nuestros difíciles tiempos. Son películas que denuncian los males de la sociedad contemporánea, que usan alegorías o hipérboles para señalar los peligros de la desigualdad social, de la opresión por raza, género u orientación sexual, del autoritarismo, la manipulación mediática y del poder económico concentrado en unos cuantos. Son historias que invitan a luchar contra el poder, a pelear por la libertad. Pero sobre todo, son películas en las que la esperanza, sin importar cuán oscura se torne la situación, tiene un papel fundamental. 

Su calidad varía entre la obra maestra del séptimo arte hasta la intrigante pieza de entretenimiento inteligente; sus ideologías varían desde el liberalismo progresista hasta el feminismo y el anarquismo; los monstruos a los que invita a combatir van desde el fascismo hasta el capitalismo salvaje. Algunas de ellas han provisto símbolos para las luchas en el mundo real. Y son ideales para frikis de izquierda como su seguro servidor. Ésta es la ciencia ficción para la generación Okupa. Aquí las tienen en orden cronológico:

V FOR VENDETTA
(2005)
Dir: James Mcteigue
Con: Hugo Weaving, Natalie Portman, Stephen Rea, William Hurt y Stephen Fry


Si ustedes llevan tiempo siguiendo este blog sabrán que esta película y la novela gráfica en la que se basa son de mis obras favoritas. Mezcla de los géneros distópico y de superhéroes, nos cuenta la historia de V, un misterioso vigilante enmascarado que lucha una guerra personal contra la dictadura fascista que gobierna Inglaterra. En su camino conoce a Evey, la hija de unos activistas asesinados por el régimen, y quien vivía en una tranquila mediocridad hasta toparse con V. El régimen totalitario encabezado por Adam Sutler y su partido Norsefire se caracteriza por su ultranacionalismo, intolerancia, persecución brutal de la disidencia, un aparato propagandístico que manipula la opinión pública y un sistema de vigilancia casi omnisciente que tiene a la población en temor constante. Mientras asistimos a la operación de V para destruir al régimen, conocemos más sobre cómo los fascistas llegaron al poder y lo que esto significó para el pueblo británico, en especial las minorías y grupos oprimidos.

Esta cinta quizá aborda más temas relevantes que ninguna otra de la selección (fascismo vs anarquismo, control ideológico, corrupción eclesiástica, gobierno espía, racismo, homofobia, xenofobia, opresión de la disidencia), y personalmente la he usado para mis clases de filosofía, pues puede relacionarse con varios temas y autores contemporáneos (la libertad radical de Sartre, el vigilar y castigar de Foucault, a manipulación mediática de Chomsky, el superhombre de masas de Eco o el anarquismo de Emma Goldman). Además, como habrán notado, la máscara de V se ha convertido en un símbolo de rebeldía a lo largo y ancho del mundo, apareciendo en diversas protestas y manifestaciones, en especial como emblema del colectivo hacktivista Anonymous.

CHILDREN OF MEN
(2006)
Dir: Alfonso Cuarón
Con: Clive Owen, Clare-Hope Ashitey, Julianne Moore, Chiwetel Ejiofor y Michael Caine


Del compatriota Alfonso Cuarón nos llega esta ambiciosa cinta sobre un futuro cercano en el que, por una misteriosa razón, las mujeres no pueden embarazarse y ningún niño humano ha nacido desde hace 18 años. El Reino Unido se ve inundado por refugiados que huyen de la guerra en países del tercer mundo, mismos que reciben un trato inhumano por parte de las fuerzas autoritarias del país. Al mismo tiempo, el terrorismo y la crisis ambiental se suman a los problemas de la raza humana. En este contexto Theo, un cínico funcionario de gobierno, se encuentra con Kee, una joven refugiada y la única mujer embarazada en el mundo. Diversas facciones están dispuestas a matar con tal de tener a Kee en su poder, y Theo dedica todas su fuerzas a protegerla, pues ella es el futuro de la humanidad.

Aclamada por la crítica debido a su hermosa realización, pero poco taquillera en su momento, esta cinta ha cobrado relevancia desde su décimo aniversario, cuando empezó a sobresalir por su acertada predicción de un futuro sombrío. Con un tercer mundo azotado por la guerra, Europa se vuelve más y más xenofóbica y paranoide, en especial ante la muy real amenaza del terrorismo. No estoy seguro de que sea la intención de los autores, pero una interpretación que leí me gustó mucho: la infertilidad humana en la cinta es una alegoría de nuestra esterilidad intelectual en la actualidad, pues nos vemos incapaces de encontrar soluciones filosóficas a los problemas existenciales que enfrenta. En este sentido, me llama la atención que la misteriosa organización Proyecto Humano, hacia la que nuestros héroes deben escapar, esté formada por científicos e intelectuales. Pueden leer más sobre la importancia de esta película, sin duda la mejor de la lista, en esta entrada del Pensador Sereno.

DISTRICT 9
(2009)
Dir: Neill Blomkamp
Con: Sharlito Copley, Jason Cope, David James y Vanessa Haywood


La aclamada Opera prima de Blomkamp nos habla de una nave extraterrestre que un día aparece sobre Johannesburgo, Sudáfrica. No se trata de una invasión, sino de refugiados buscando asilo. Los extraterrestres vienen débiles, enfermizos y mugrientos. Como respuesta, el gobierno sudafricano los arroja en un campamento de refugiados, más bien un gueto de miseria. Los extraterrestres son discriminados y reciben un trato inhumano por parte de la población, pero sobre todo por el gobierno y las fuerzas de seguridad. Harto de la situación, un extraterrestre llamado Christopher Johnson hace planes para escapar junto con su hijo y volver a su lugar de origen, pero serán perseguidos por un funcionario del gobierno llamado Wikus van der Merwe.

La película explora temas como la segregación, el racismo, la xenofobia y la naturaleza misma de lo que llamamos "humanidad". La inspiración más obvia es el apartheid sudafricano del siglo XX, así como las situaciones de refugiados de guerra e inmigrantes en todo el mundo, que son arrojados a zonas donde sufren pobreza y son brutalizados por los gobiernos locales mientras la comunidad internacional se hace de la vista gorda. En esta historia los extraterrestres tienen inteligencia y emociones humanas, pero por su aspecto insectoide son tratados como plagas. Si la ficción es un excelente vehículo para generar empatía, esta cinta se vuelve muy relevante en los tiempos de crisis de refugiados que estamos viviendo.

IN TIME
(2011)
Dir: Andrew Niccol
Con: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Vincent Kartheiser y Olivia Wilde


Imagina un futuro en que la ciencia ha descubierto el secreto de la juventud eterna, y en el que todas las personas tienen la apariencia de alguien de 25 años. Pero esto no resuelve los problemas de la desigualdad social, para nada. Las clases dominantes han establecido una inequidad basada en el tiempo restante de vida. Cada persona tiene un tiempo determinado que además usa como divisa. Los pobres tienen que trabajar cada día para ganar algunas horas, mientras que los ricos acumulan millones de años. Cuando un ricachón deprimido le da al joven trabajador Will más de un siglo de vida, todo el orden social podría ponerse de cabeza, pues nuestro héroe se convierte en una especie de Robin Hood que está dispuesto a exponer y derribar el sistema.

Esta película pasó relativamente desapercibida y es una lástima, porque me parece sumamente pertinente después de la crisis económica iniciada en 2008. Es cierto que la premisa se antoja demasiado fantástica, pero una vez superada la incredulidad funciona a la perfección como una alegoría de la creciente desigualdad económica de nuestros tiempos, en que el un mínimo porcentaje de los seres humanos acumula más y más riquezas, mientras la brecha entre ricos y pobres se ensancha. Sobre todo, nos muestra lo absurdo de un mundo en el que existe riqueza suficiente para que todos puedan tener una vida digna, pero el sistema se las arregla para perpetuar una desigualdad artificial y mantener a la clase dominante en el poder.

RISE OF THE PLANET OF THE APES
(2011)
Dir: Rupert Wyatt
Con: Andy Serkis, James Franco, Freida Pinto, Brian Cox y Tom Felton


César es el hijo de una chimpancé que fue sometida a experimentos científicos. Como resultado, el joven simio es extraordinariamente inteligente. Adoptado por un científico y su anciano padre, César lleva una vida privilegiada. Esto es, hasta que se entera de las condiciones en las que viven los simios en la sociedad humana: hacinados en condiciones deplorables en refugios, torturados sin piedad en laboratorios científicos o expuestos sin dignidad en los zoológicos. César mismo es apartado de su familia humana y encerrado en un mal llamado refugio. Allí se convierte en líder y encabeza una revolución contra sus opresores humanos, al tiempo que un incipiente pandemia amenaza con llevar a la humanidad a su extinción.

De nuevo, si han leído este blog antes, sabrán que la original Planeta de los simios es una de mis películas favoritas, y que la considero muy superior a todas sus secuelas y refritos. También recordarán que esta nueva serie no me parece mejor que la versión de Tim Burton. Sin embargo, con el tiempo he aprendido a apreciarla, en primer lugar por su esmerada realización, y en segundo por su valor como generadora de reflexiones. El especismo y el trato hacia los animales son los temas que saltan a la vista, pero en una segunda vista vemos que también se trata de la opresión en todas su formas y de la rebeldía. El momento en el que César toma el arma de su torturador y grita "¡No!" es quizá el verdadero punto climático de la película, en el que el oprimido se niega a seguir soportando vejaciones y se decide a luchar junto con los suyos por su libertad. Estas reflexiones me llegaron por primera vez cuando supe que los normalistas de Ayotzinapa, los maestros rurales rebeldes, recurrían a esta película como una de sus fuentes de inspiración para hablar de opresión y rebeldía.

CLOUD ATLAS
(2012)
Dir: Lana y Lilly Wachowski
Con: Tom Hanks, Halle Berry, Jim Broadbent, Hugu Weaving, Jim Sturgess, Susan Sarandon, Bae Doona y Hugh Grant


Una casta de mujeres son criadas para ser entretenimiento y placer de los demás. Un hombre mayor es encerrado en un asilo de ancianos. Un joven abogado ayuda a un esclavo negro a escapar de una plantación. Una valiente periodista descubre las corruptelas de una corporación que pretende construir una planta nuclear. Un joven músico es sometido a los abusos de un viejo mentor. Una aldea primitiva es asediada por sanguinarios guerreros. A través del tiempo y el espacio conocemos las historias de muchas personas en situaciones muy diversas, ya sean trágicas, heroicas o hasta chuscas. Desde el siglo XIX hasta un futuro distópico hay algo que une la experiencia humana: la lucha por la libertad.

¡Otra película inexplicablemente infravalorada! El genial Roger Ebert fue uno de los pocos críticos que vio sus magníficas y virtudes, y hasta la dio la calificación máxima. Excelente realización, en especial el montaje, que logra narrar las múltiples historias paralelas de forma que se sienten una sola, construida sobre un eje narrativo basado en las emociones del espectador y en el aprendizaje y transformación de cada personaje. Cada historia trata de luchar por la libertad en contra de la opresión, ya sea la de instituciones sociales como la esclavitud o el poder ejercido por unos individuos sobre otros. Sobre todo, trata sobre cómo la vida de cada ser humana está conectada con todas las demás, cómo nuestras acciones tienen consecuencias en las experiencias de los otros, y nuestras responsabilidades van más allá de nosotros mismos; cada acto de egoísmo o generosidad reverbera hacia el futuro, y una muestra de heroísmo puede inspirar una revolución. Porque puede ser que lo que hagamos sea sólo una gota de agua en un océano, pero ¿qué es un océano sino millones de gotas de agua?

THE HUNGER GAMES
(2012)
Dir: Gary Ross
Con: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hermsworth, Woody Harrelson y Donald Sutherland


En un estado totalitario llamado Panem, el Capitolio es habitado por una aristocracia frívola y decadente, mantenida por la clase trabajadora que vive en los Distritos (agricultores, leñadores, mineros, obreros, etc.). Para perpetuar el miedo en la población y fomentar la rivalidad entre Distritos, el gobierno del Capitolio organiza unos juegos brutales en los que un joven y una chica de cada Distrito son puestos en una arena a matarse los unos a los otros frente a las cámaras que transmiten a todo el país los Juegos del Hambre. Pero las cosas cambian cuando la joven Katniss Everdeen se ofrece voluntaria como tributo para los juegos. Entonces ella, sin quererlo, se convertirá en un símbolo de rebelión contra el sistema.

La primera vez que vi esta película no se me hizo la gran cosa. Conocía antecedentes, desde The Running Man hasta Battle Royale, por lo que la premisa no me pareció en absoluto original. Pero después de volverla a ver, y sobre todo tras checar las continuaciones, ha aprendido a apreciarla. Recomiendo que vean la saga completa, todas valen la pena (aunque las dos últimas tienen mucha paja y bien podrían haber sido una sola peli larga).

Hay muchas cosas que me gustan de esta saga. A diferencia de los protagonistas de otras historias de fantasía heroica, Katniss no es una "elegida". Es una persona con habilidades sobresalientes, además de un gran valor e integridad moral, pero no es ni siquiera la líder de la revolución, sino alguien que se ve metida en una situación más grande que ella misma por azares de la vida. Katniss es idealista, pero no es utópica. Es decir, que se mantiene fiel a sus principios con total rigidez y honestidad; en ella no hay malicia, ni engaño, sino una cadidez que a veces raya en la ingenuidad. Pero no era su intención cambiar al mundo ni convertirse en líder, sino proteger a sus seres queridos.

También me gusta que la moral maniquea de la primera película se vuelve más compleja conforme avanza la historia. En efecto, uno de los peligros de los que advierten estas películas es que la revolución puede dar lugar a una tiranía igual de perversa que la que derrocó. Entre otros temas que aborda están la explotación económica entre clases sociales y la represión violenta de la disidencia por parte del Estado. Pero el asunto central es quizá el poder de los medios de comunicación. Los Juegos del Hambre son la máxima expresión del control mediático en esta sociedad del espectáculo, una suerte de reality show en el que la gente muere de verdad con el doble propósito de entretener a los aristócratas y amedrentar a los trabajadores. Pero los medios de comunicación pueden ser también un arma del cambio y demuestran el poder de los símbolos para inspirar esperanza y rebeldía.

Dediqué más líneas a esta serie que a ninguna otra en esta entrada por un par de razones. La primera es que nunca me había tomado la molestia de hablar de ella, a pesar de que mis lectores me lo habían estado pidiendo desde hace tiempo, así que no tengo ningún otro texto al cual redirigirles. La segunda es que quiero compensar por el poco crédito que le di al principio. En realidad, aunque no es la obra más profunda y compleja sobre el tema, teniendo en cuenta que está dirigida a un público juvenil, lo es mucho más de lo que había reconocido al principio. Me parece muy interesante que una generación esté creciendo con estos libros y sus películas.

Como muestra del poder de los símbolos de que les hablaba, déjeneme contarles una historia que me sorprendió gratamente y emocionó mucho. El saludo de Katniss, con los tres dedos de una mano en el aire, se convirtió en un símbolo de protesta en Tailandia, a tal grado que el gobierno militar de ese país prohibió que se hiciera en público.

SNOWPIERCER
(2013)
Dir: Bong Joon-Ho
Con: Chris Evans, Tilda Swinton, Song Kang-Ho, Go Ah-sung, John Hurt y Ed Harris


En un mundo congelado, los últimos sobrevivientes de la humanidad viven en un tren supertecnológico de varios kilómetros de largo que da la vuelta al mundo una y otra vez. En la locomotora vive Wilford, el genio visionario que construyó la Máquina. Desde el frente hasta el cabús, el tren está férreamente dividido en clases sociales, y en la parte trasera viven hacinados los más pobres, obligados a comer masacotes horrendos y permanecer en las penumbras y la humedad. En cambio, los de la parte delantera gozan de lujos, manjares, luz y mucho espacio. Curtis, un héroe de la clase más pobre, está decidido a cambiar esta situación y se lanza en una feroz revuelta para llegar hasta la locomotora.

Una de las películas de ciencia ficción más aclamadas de los últimos tiempos. En lo personal tengo problemas con su estructura narrativa: está llena de non sequitur y de giros argumentales que no tienen mucho sentido, además de que la premisa tan fantástica es difícil de comprar. En cambio, eso se compensa con una realización extraordinaria y actuaciones excelentes.

Como se habrán dado cuenta, se trata de una alegoría de la desigualdad económica y social del mundo capitalista. El poder usa todos los métodos a su alcance para mantener un sistema desigual que no debería ni existir porque los recursos son suficientes para que todos vivan dignamente. Pero tratan de convencer a todas las clases sociales (y quizá, a sí mismos) de que la sociedad es una maquinaria como el tren y que para funcionar se requiere de piezas diferentes y que cada una cumpla su función. Es decir, se trata de justificar la desigualdad diciendo que ésta es fundamentalmente justa y necesaria. La deconstrucción y crítica de esa clase de discursos es el elemento más interesante de la película.

MAD MAX: FURY ROAD
(2015)
Dir: George Miller
Con: Tom Hardy, Charlize Theron, Hugh Keays-Byrne y Nicholas Hoult


En un desierto postapocalíptico (es decir, Australia), la humanidad ha quedado dividida en tribus semibárbaras. Los recursos más peleados son el agua, las armas y municiones, y la gasolina que da poder a los vehículos extravagantes, la única forma de moverse entre los oasis de este desierto. Immortan Joe y su élite de matones gobiernan con puño de hierro una pobre comunidad, y ejercen su poder controlando su acceso al agua y con un ejército de muchachos adoctrinados en un fanatismo cuasi religioso. Sin embargo todo cambia cuando la principal de sus guerreras, Imperator Furiosa, se rebela contra él y escapa de ahí liberando a las mujeres de harem de Joe. Furiosa deberá unir fuerzas al guerrero nómada conocido como Mad Max si quieren enfrentarse a tiranía de Joe y sus fanáticos.

A mi gusto la mejor película de aquel año, Fury Road es una obra de arte. Visualmente hermosa en cada fotograma, es de una exquisitez estética difícil de encontrar en el cine comercial hoy en día. Su historia es sencilla, pero sus implicaciones feministas le han ganado el aplauso casi universal. Por un lado nos muestra una sociedad, como ocurre a menudo en el mundo real, en la que un tirano oprime a su pueblo perpetuando su misera a través del monopolio de la riqueza. Pero más que nada nos muestra el papel que las relaciones entre géneros tiene en esta desigualdad.

Immortan Joe rige una sociedad hiperpatriarcal, en la que él es venerado como una figura casi divina, en la que las mujeres son reducidas a ganado para la reproducción y el placer de sus dueños, y en la que los hombres son adoctrinados en un absurdo credo guerrero para ser usados como carne de cañón. A esto se opone la pequeña banda de rebeldes de Max y Furiosa; entre ellos hay equidad de género, entre ellas hay sororidad. Por sobre la agresión y la competitividad privilegiadas en el mundo machista, valores considerados femeninos, tales como la cooperación, la empatía, la generosidad, priman y dan cohesión y armonía, y la posibilidad de transformar el mundo.

STAR WARS: ROGUE ONE
(2016)
Dir: Gareth Edwards
Con: Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Forest Whitaker y Mads Mikkelsen


El Imperio es una organización totalitaria que gobierna la Galaxia sin misericordia. Una pequeña Alianza Rebelde ha surgido para enfrentarlo, pero el Imperio tiene una nueva arma: la Estrella de la Muerte, capaz de destruir planetas enteros. Jyn Erso, hija de un científico secuestrado por el Imperio, y criada por una banda de guerrilleros radicales, encabeza al escuadrón Rogue One de la Alianza Rebelde, y se lanza en la búsqueda de los planos de la superarma, lo que podría obtener la forma de destruirla y brindar esperanza a la Galaxia. Aunque ayuda ser fan de la saga para apreciar esta película por completo y emocionarse con todo lo que pasa, no es necesario para entender esta universal historia de tiranía y rebelión.

Si me conocen, saben que Star Wars es una de las cosas que más amo en esta vida, y esta película es justo la que necesitábamos en estos tiempos. Que el Imperio está basado en el nazifascismo es obvio, pero las implicaciones no terminan allí. El Imperio está dirigido por hombres blancos, mientras que la Alianza está conformada por una diversidad de razas entre cuyas combatientes y líderes se encuentran mujeres extraordinarias. Rogue One mismo está encabezado por una mujer y sus colaboradores más cercanos son un latino, dos asiáticos, un medioriental y un robot muy humano.

Star Wars siempre ha sido muy inspiradora, y este capítulo es uno de los mejores. Su importancia política actual quedó manifiesta con el boicot que los seguidores de Trump le impusieron por considerarla "propaganda feminista". Cuando el iletrado Donald Trump y su caterva de oscurantistas negacionistas de la ciencia ascendieron al poder en Estados Unidos, surgió el movimiento de los Rogue Scientists, científicos y técnicos que han llevado a cabo diversas acciones de resistencia contra el nuevo régimen de la ignorancia. Desde los científicos de la Universidad de Pensilvania que descargaron información sobre el cambio climático para evitar que el actual gobierno lo borre (cuyas acciones recuerdan directamente a lo que hicieron Jyn Erso y su equipo), hasta las cuentas Rogue de instituciones científicas del gobierno, que se negaron a acatar la orden de Trump de no proveer información al público (uno de los logo usados por Rogue NASA es precisamente el de la Alianza Rebelde), las apasionantes historias de científicos insurrectos inspiran y dan esperanza.

Volviendo a nuestra película, cuando los atemorizados líderes rebeldes le espetan a Jyn qué oportunidad podrían tener contra la Estrella de la Muerte, ella replantea la cuestión: "¿Qué oportunidad? ¿Qué opción tenemos? Si le dejamos tanto poder a un enemigo tan malvado, estaremos condenando a la Galaxia a una eternidad de sumisión. ¡El tiempo de pelear es ahora!." Jean-Paul Sartre había dicho que debemos combatir al fascismo no porque sepamos que podemos ganar, sino porque es fascismo. Encontré eco de esa idea en las palabras de Jyn Erso. Rogue One nos recuerda que las rebeliones se fundan en la esperanza de que un mundo mejor puede existir, aunque no todos los que luchen por ese objetivo vivirán para disfrutar de él. Pueden leer más sobre política e ideología de Star Wars aquí, y mi reseña completa de Rogue One aquí.

DE PILÓN

Si todavía les quedan ganas de seguir nerdeando y chaireando al mismo tiempo, les dejo algunas otras que se quedaron fuera de la lista, ya sea porque no son tan buenas o porque las luchas que presentan son más individuales que sociales, o porque les falta el elemento de la esperanza en su sordidez.

MOON (Duncan Jones, 2009) Sam es un trabajador que se encarga casi en completa soledad de una estación minera en la Luna. Su única compañía es una inteligencia artificial llamada Gerty. Los minerales que se extraen en la Luna son los que proveen de energía a la Tierra. Pero un accidente inesperado revela las verdaderas intenciones de Lunar Industries, que pretende que Sam trabaje hasta morir y nunca regrese a casa. Es una crítica a la cosificación del ser humano en el capitalismo y una advertencia más contra el poder de las corporaciones.

NEVER LET ME GO (Alex Garland, 2010) Un grupo de clones son criados en cautiverio para usar sus órganos en beneficio de gente rica. Es como La Isla, pero buena, inteligente, artsy y con corazón. El tema central es, como en Mooon, la cosificación de los seres humanos, el convertirlos en recursos para el uso de los que tienen más dinero. No la incluí en la lista porque es bastante deprimente y porque nuestros clones nunca toman la iniciativa de rebelarse contra su destino.

ELYSIUM (Neill Blomkamp, 2013) Otra del director de District 9, aunque no tan buena como su predecesora. En el futuro la Tierra es un basurero contaminado donde viven los pobres, mientras los ricos viven en una estación espacial llamada Elíseo con todos los lujos y comodidades. Es una buena fábula sobre desigualdad económica y social, la inmigración y el racismo (los pobres son casi todos de piel oscura y los ricos son casi todos blancos). No la puse para no repetir tema y director.

THE PURGE: ANARCHY (James DeMonaco, 2014) Esta serie tiene una premisa muy interesante, pero una realización mediocre. La "buena" de la trilogía es ésta, la segunda. En el futuro, durante una noche al año todas las leyes se suspenden y la gente se mata entre sí impunemente. Aunque claro, las víctimas son siempre los más pobres, que no pueden comprar armas ni protección. Es una buena crítica a la lucha de clases y al concepto libertariano de libertad: la de los que más tienen. Particularmente agudo es el momento en el que un personaje clama "¡es mi derecho constitucional!" matar y violar, sin detenerse a pensar en si es moral lo que hace. Como los fans de las armas en gringolandia, pues.

EX MACHINA (Alex Garland, 2015) El villano es un típico genio de Silicon Valley obsesionado con hacer alardes de masculinidad; el protagonista es un nice guy incauto que cree encontrar el amor en donde menos lo esperaba; nuestra heroína es Ava, una robot demasiado humana. Ava y sus hermanas son el sueño de una sociedad sexista: la mujer sin voluntad, reducida a una propiedad para el servicio y el placer. Se trata una fábula bastante literal sobre la objetificación de las mujeres, en la que el villano sí es el villano, pero el nice guy que se cree héroe no lo es en lo absoluto.

¿Qué tan rebelde puede ser un producto de la cultura de masas? ¿Cuánta rebeldía permitirá la industria del entretenimiento colarse por ahí? No mucha, quizá. Por ejemplo, Star Wars es ahora propiedad de Disney, que representa al "capitalismo incluyente", que permite la entrada a minorías raciales, mujeres y personas queer, pero que no cuestiona el orden socieconómico. El fascismo es un villano fácil y poco controversial porque históricamente su maldad es aceptada.

Sin embargo, deben tenerse en cuenta dos cosas. Una, que aunque trabajen bajo la sombra de una corporación, los creativos siguen siendo seres humanos con sus propias ideas e inquietudes, y no es raro que algunos de ellos logren hacer pasar sus pequeños mensajes subversivos, que los jefes dejarán pasar si resultan taquilleros. Dos, que los símbolos y significados de estas historias, independientemente de su origen, pueden ser y han sido apropiadas por el público de diferentes maneras, como emblemas de la lucha y el cambio, tal como pudimos ver varios ejemplos aquí.

Con eso terminamos, camaradas. Si después de ver estas películas no tienen ganas de derrocar a un gobierno, por lo menos sí se habrán puesto a dar unas buenas pensadas. Ahí me cuentan sus opiniones o si ustedes habrían agregado o quitado alguna. Y recuerden: las ideas son a prueba de balas.

miércoles, 14 de junio de 2017

¿De qué trata Jurassic Park?



El éxito taquillero de Steven Spielberg, Jurassic Park, ha sido una de mis películas favoritas desde aquel lejano 1993 en que vio la luz. Desde entonces la he visto decenas de veces. Pero sólo recientemente me he puesto a pensar, ¿de qué se trata en realidad? No sólo la primera, sino la serie completa, ¿de qué habla realmente? La respuesta me golpeó como un balón de futbol americano en la ingle de Juan Topo: Jurassic Park trata de la FAMILIA.

Putattention: Todas las películas de Jurassic Park tienen como eje central de su argumento la creación o recuperación de la unidad familiar. Todas tienen personajes que descubren o redescubren la felicidad de la paternidad y/o la maternidad; en todas la amenaza del divorcio (disolución familiar) se cierne sobre los protagonistas y en todas al final la familia triunfa. Veamos...

En la primera Jurassic Park tenemos al paleontólogo Alan Grant, nuestro héroe y protagonista, un hombre al que no le agradan los niños. De hecho, ése es uno de los primeros rasgos definitorios del personaje: los niños "apestan" y no quiere tener uno. 


Pero cuando la crisis comienza, Alan se ve obligado a proteger a Alex y Timmy, a los que hasta ese momento había demostrado poca tolerancia. Ya antes se nos había informado que los padres de los chicos estaban enfrentando un proceso de divorcio, y el miedo de los niños a ser abandonados se refleja claramente en el momento del ataque de la tiranosaurio "¡Nos abandonó! ¡Nos abandonó!" gime Alex, traumatizada, refiriéndose no sólo al escurridizo abogado Donald Gennaro, sino a sus propios padres. Pero Alan le brinda seguridad "yo no voy a abandonarlos". 

Alan descubre su lado paternal y asume el rol tradicional de padre protector contra las fuerzas hostiles de la naturaleza salvaje. Al final, mientras los sobrevivientes huyen en helicóptero, su colega Ellie le dirige una mirada significativa cuando lo ve a él acurrucado con los dos niños exhaustos.

En The Lost World el protagonista es Ian Malcolm, de quien sabemos desde la primera película que ha pasado por varios matrimonios y tiene muchos hijos. En esta entrega, conocemos a su hija Kelly, a quien Ian constantemente decepciona y desatiende. Como sabemos, Kelly se escabulle clandestinamente en la expedición a la Isla Sorna, donde habitan los dinosaurios, lo que obliga a Ian a asumir el rol de padre protector en el que había fracasado durante tantos años, ahora junto a su novia Sarah. De esta manera, Ian, Sarah y Kelly conforman una nueva unidad familiar.



En Jurassic Park III tenemos a otra pareja de divorciados, los señores Paul y Amanda Kirby, que llegan a la Isla Sorna en busca de su hijo Eric. Ben, el novio de Amanda, había llevado a Eric a una aventura peligrosa (e ilegal) en la isla de los dinosaurios; finalmente el joven pierde la vida y el niño queda atrapado en la isla. Esta desventura obliga a los padres a unir fuerzas para buscar a su hijo y salvarlo de las garras de los depredadores; a lo largo de la aventura reconstruyen sus relaciones, como pareja y como padres. Además, Paul queda reivindicado como una figura paterna; frente al juvenil y aventurero Ben, cuyas dotes lo hacían atractivo como amante, la prudencia y estabilidad de Paul demuestran que él es la mejor opción para ser el paterfamilias.

Por otra parte, mientras Ellie Satler ya ha formado una familia (y es precisamente ese matrimonio lo que salva a los naúfragos en la isla de los dinosaurios, porque el esposo de Ellie tiene influencias y manda a la marina a rescatarlos), Alan Grant tiene un hijo putativo en la figura de su joven aprendiz Billy. El joven decepciona a Alan al robar los huevos de los velocirraptores, y ambos tienen una pelea poco antes de que el pupilo se sacrifique para salvar a sus compañeros. Alan entonces se da cuenta de que había valor en la forma de pensar de Billy y se lamenta por no haberlo reconocido antes de perderlo. Por fortuna, la vida le da una segunda oportunidad de llevar a cabo un mejor papel como figura paterna, porque Billy sobrevive y al final ambas unidades familiares escapan.

Por último llegamos a Jurassic World, en la que la dinámica se repite una vez más. Los padres de Gray y Zack los envían al parque de diversiones más peligroso del mundo para que los chicos no tengan que estar en casa mientras ellos se divorcian. ¡Menuda sorpresa que tendrán los niños cuando regresen! Son puestos bajo el cuidado de su tía Claire, una mujer absorbida por su trabajo a quien los niños le son indiferentes y que los subarrenda al cuidado de su asistente (a la cual tampoco le importan mucho los chamacos). Como era de esperarse, en el momento en que la crisis golpea, Claire y el adorable patán Owen se ven obligados a asumir el papel de padres protectores de los chicos, y en el proceso sientan las bases de una nueva unidad familiar.



¡Pero eso no es todo! El tema de la familia no esta presente únicamente entre los personajes humanos. ¡Es también recurrente para los dinosaurios! Chequen: en Jurassic Park todos los dinosaurios son creados hembras para impedir la reproducción; en otras palabras, para impedir que formen familias. Pero estas lagartas terribles superan la homofobia y transfobia de sus creadores y, con ayuda de los genes de rana que les permiten cambiar de sexo, comienzan a reproducirse. Habrá familias, lo quieran o no los patriarcas del parque.

En The Lost World tenemos a una pareja de tiranosaurios y a su joven cría, secuestrada por malvados humanos. La película puede leerse como la historia de un padre dedicado en busca de su cría. Después de sembrar el caos en San Diego, el tiranosaurio y su bebé tienen un momento de unión filial cuando el pequeño mata y devora a su primer humano y el padre lo mira con orgullo. Al final, la familia feliz se ve reunida en libertad.



En Jurassic Park III los velocirraptores persiguen a nuestros héroes porque el joven Billy había robado sus huevos. La tensión se resuelve cuando Alan devuelve los huevos y la familia de raptores se reúne de nuevo. 

En Jurassic World tenemos a un engendro, la Indominus rex, una criatura que ni siquiera debería existir. La única de su especie, no sólo en el presente, sino en toda la historia natural de la vida en la Tierra, esta bestia no tiene ni podría tener familia, y desquita sus frustraciones contra todos los seres vivos que encuentra (a su única familia, su hermana, la había devorado cuando ambas eran crías). En un momento pretende y logra convencer a las velocirraptoras de que ella es no sólo parte de la familia, sino su matriarca legítima, ya que comparte ADN con ellas. Pero hacia el final de la cinta Owen, su entrenador, les recuerda que no es el ADN sino las relaciones afectivas lo que forman a una verdadera familia y las raptoras se vuelven contra la Indominus




Por lo anterior podemos concluir que la saga de Jurassic Park es una defensa de los valores familiares. Aunque esto podría tomarse como una postura conservadora y tradicionalista (y lo es, hasta cierto punto), hay otros elementos que nos permiten apreciar la defensa de la diversidad en la configuración familiar, como podemos apreciarlo en las familias trans de dinosaurios en Jurassic Park, o en la familia interracial de Malcolm (padre judío, madrastra caucásica, hija mulata) de The Lost World y la reiteración constante de que los miembros de una familia no necesariamente tienen que tener lazos de sangre. Pero definitivamente, el mensaje central en Jurassic Park es que la familia es lo más valioso de la vida y la unidad de significado de todas nuestras relaciones sociales. Y si no se han dado cuenta todavía, todo lo anterior es mame.

Repito: sí, es mame. No creo ni un poquito (bueno, quizá un poquito) en todo lo que les acabo de exponer. Un día noté que el divorcio es un tema presente en las cuatro películas, y por los lulz me puse buscar y rebuscar detalles en la serie para armar una interpretación que coincidiera con una hipótesis lo suficientemente creíble para hacerla pasar como legítima. 

¿De qué se trata Jurassic Park? De dinosaurios que comen gente. Bueno, la primera se trata también de cómo el control humano sobre la vida es siempre una ilusión, que la naturaleza es caos y que la vida se abre camino. Pero sobre todo se trata de dinosaurios que comen gente. 

This!

Hay niños en todas ellas porque son películas de aventuras familiares que atraen a los pequeños y se necesita personajes con el que se puedan identificar. En la novela original Alan es un bonachón al que le encantan los niños, pero en la película lo cambiaron porque es más interesante ver a alguien a quien no le agradan los mocosos obligado a convivir con ellos y protegerlos. Por eso la dinámica se repite en Jurassic World. 

Es más fácil que estos niños estén sin sus padres porque si lo estuvieran sabríamos que una película así de comercialona no se atrevería a dejar niños huérfanos o padres deshijados y no habría tanto suspenso. Es más interesante que los niños estén bajo el cuidado de personas que no sean sus padres (por eso Jurassic Park III está de hueva). En el libro The Lost World Kelly ni siquiera es hija de Ian, sino que ella y otro niño están ahí por un proyecto escolar. Todos los demás detalles que les mencioné son circunstanciales.

¿Por qué hice todo esto? Sólo para mostrarles lo fácil que es hacer una interpretación rebuscada y mamona de cualquier producto de la cultura pop, para que aprendamos a no irnos con la finta y buscar significados ocultos donde no los hay. Muchas veces lo que sucede es que los detalles a los que queremos dar enormes significados son en realidad subproductos de decisiones del autor para favorecer la narración o de los corporativos para hacer su producto más comercializable. 

¿Por qué Hugo, Paco y Luis son sobrinos y no hijos de Donald? ¿Por qué Rico McPato es tío de Donald? ¿Dónde están los padres de todos ellos? ¿Es acaso un mensaje para disolver los lazos familiares en pos de un sistema de valores individualista como conviene al capitalismo imperante? No, es sólo que si los patitos fueran hijos de Donald, tendrían que estar con él todo el tiempo, además de que tendrían que casar a Donald con Daisy, y también tendrían que estar juntos siempre. El que Donald sólo sea tío, sobrino y novio, permite una mayor flexibilidad para sus historias y aventuras, pues en ocasiones podría estar con los patitos, con Daisy o con el tío Rico, pero no siempre tendrían que estar todos juntos.



¿Qué significa que el sable de luz de Luke Skywalker en El regreso del Jedi sea verde y no azul como el de Obi-Wan y el de Anakin? Nada, es sólo que para las secuencias de acción en Tatooine el sable azul se perdía en la inmensidad del cielo despejado y se necesitaba otro color para que resaltara. ¿Por qué el sable de Mace Windu es púrpura? Porque ése es el color favorito de Samuel L. Jackson y él lo pidió (y no se le dice que no a ese Bad Motherfucker). Que luego, retroactivamente, le inventaran significados a los colores de los sables de luz es otra cosa. 

¿Acaso Batman tiene a Robin como su protegido porque es secretamente un pervertido al que le gustan los chavitos? Nah, es que la editorial quería un personaje colorido que atrajera a los niños, y ponerle un hijo era narrativamente complicado. Claro está, autores sucesivos le han dado un nuevo significado a esa relación (el optimista y chistín Robin vendría a encarnar la infancia que Bruce perdió al ver morir a sus padres). Pero de entrada la creación del personaje respondía a decisiones editoriales. ¿Por qué los superhéroes son casi siempre huérfanos, hijos únicos de hijos únicos? Por sencillez narrativa y por darles un origen trágico.




Moraleja: cuando quieran abordar el análisis de un producto de la cultura pop tengan en cuenta que muchas decisiones pueden responder a motivos externos a la narración y no necesariamente a significados que el autor le hubiera querido meter o le hubiera puesto inconscientemente. En otras palabras, paren de mamar.

jueves, 8 de junio de 2017

Sabia como Atenea, hermosa como Afrodita... ¡Poderosa como Hércules!



¡Ya era hora! Después de décadas, aquí está por fin la película de la Mujer Maravilla. Justo lo que esperábamos, justo lo que necesitamos... ¿O no?

Les confieso algo: en un principio, apenas terminando de verla, como que no cumplió mis altas expectativas. Luego la estuve repensando y me di cuenta de que quizá estaba siendo demasiado exigente con ella, pidiéndole cosas que no me son necesarias en otras cintas de superhéroes, a las que estoy más bien acostumbrado a darles pase si me entretienen lo suficiente. Supongo que fue mi error esperar de esta cinta, en especial después de todos los elogios que le he leído, una obra revolucionaria que me volara la mente, algo tipo The Dark Knight. En realidad se trata una peli de superhéroes que está por encima del promedio, con una mezcla entre momentos chingones y otros cutres, aunque predominan por mucho los primeros.

Sin ser tan ambiciosa como la fallida Batman v Superman, tiene una narrativa coherente y bien estructurada, y un arco argumental enfocado en el desarrollo de la protagonista, a quien podemos crecer y desarrollarse desde el principio hasta el desenlace. En pocas palabras, es una película bien hecha, bien actuada y visualmente hermosa (BvS  es un desastre desde el punto de vista de la narrativa).

Eso sí, los resultados de Rotten Tomatoes son igual de ridículos que con BvS. ¿28% vs 97%? Ésas son calificaciones para churros de serie B y obras maestras que revolucionan el séptimo arte, respectivamente. Yo le pondría a cada cual, un 7.0 y un 8.5. Sinceramente, veo estos extremos como puro mame.

Si no han visto la película, los redirijo a la reseña que publiqué en Voz Abierta. La que viene a continuación estará llena de spoilers. Han sido advertidos.


WONDER SPOILERS!




Gal Gadot es per-fec-ta como la Mujer Maravilla. La veo tan en el papel como veía a Lynda Carter o a Christopher Reeve como Superman. Logra retratar esa mezcla de valor y furia con la ingenuidad e idealismo que caracterizan al personaje. Ella llena las altas botas escarlata de la Mujer Maravilla. Y se avienta frases como que “los hombres son esenciales para la procreación pero innecesarios para el placer”.

Patty Jenkins se las arregla para dar a su filme un aspecto visual que corresponda con las otras del DCEU, pero con todo mejor logrado. Las secuencias de acción están padrisisímas. Sin ser tan hiperbólicas como las de Snyder en sus pelis de Bats y Supes, se sienten más reales, con más en riesgo para los personajes que luchan. Mi favorita fue la batalla entre las amazonas y los soldados alemanes en la playa. ¿Mujeres con espadas, lanzas, caballos y flechas contra sujetos armados con fusiles? Difícilmente se puede poner más cool que eso.



Chris No-Evans hace un buen papel como Steve No-Rogers, si su objetivo era parodiar un poco el estereotipo de gringo bravucón, pero aun así dejarnos con un personaje carismático que a pesar de todas sus torpezas y sus esperables inseguridades masculinas, es quien le enseña a Diana el potencial heroico de la raza humana: “Puedes hacer algo o puedes no hacer nada. Y yo ya intenté no hacer nada”.

Los personajes secundarios, que en un principio parecían ser caricaturas nacionales (un escocés, un marroquí francés y un indio americano) tienen ciertos momentos respectivos que permiten darles un poco de dimensión y uno termina encariñándose con ellos.

La peli hasta se da el lujo de echar dos que tres gotitas de reflexión, no muy original ni profunda, pero que podrían sacudirle el cerebro a la chaviza y a las personas no acostumbradas a que sus películas pop mainstream den mucho en qué pensar. El contraste entre los ideales y valores de Diana y la crudeza y cinismo del mundo del hombre (representado visualmente hasta en los colores brillantes de Themyscira y los tonos grises de la Europa arrasada por la guerra) constantemente nos invita a ponderar y debatir.



Son un puñado de momentos específicos, pero no pierde la oportunidad de hacer comentarios acerca de a) sexismo: la forma en que las mujeres son relegadas a segundo plano en la sociedad europea; no pueden votar, no pueden combatir, y mientras su ropa está diseñada para hacerlas ver bonitas, la de los varones está hecha para permitirles actuar; b) el racismo: un personaje marroquí quería ser actor, pero terminó siendo carne de cañón del ejército francés porque su color de piel no es el adecuado; c) el colonialismo: por lo anterior, pero también en un personaje nativoamericano que revela a Diana que la gente de Steve No-Rogers hizo con ellos lo que el Reich intenta hacer con el resto de Europa.

También nos muestra, como ninguna película de superhéroes desde la primera Iron Man, los horrores reales de la guerra. Los campos devastados convertidos en desiertos de lodo, el uso indiscriminado de formas de matar cada vez más atroces, el trauma psicológico que deja profundas cicatrices en los soldados, la indiferencia con la que los altos mandos envían a sus tropas a morir, o el sometimiento de la población civil al abuso de los militares (lo de los civiles belgas esclavizados para trabajar en fábricas alemanas es históricamente cierto).

Por supuesto, está la nunca suficientemente enfatizada moraleja de que la humanidad no es buena ni mala en sí, sino que hay luz y oscuridad en cada uno de nosotros, y que así como somos capaces de grandes crueldades, también somos capaces de grandes heroísmos, como se lo demuestra a Diana el sacrificio de Steve. Sobre todo, Diana aprende que no se puede resolver el problema de la maldad simplemente eliminando al malo, que la realidad humana es más complicada que eso, lo cual para una película de superhéroes es casi  una epifanía.



Claro que ese mensaje se diluye un poco al final, en que Diana pelea con Ares y lo destruye. No tenía mucho caso combatir y matar al dios de la guerra si ya establecimos que con o sin él los hombres se van a matar los unos a los otros, pero realmente no podíamos tener una peli de superhéroes sin que al final hubiera catorrazos entre dos seres ultrapoderosos, en especial cuando los otros dos villanos de esta película estuvieron tan chafas.

Lo anterior reafirma la ambición de DC de ser algo más que el entretenimiento ligero; bien o mal logradas, las tres películas de este universo (voy a ignorar Suicide Squad) han sido intelectualmente más ambiciosas que cualquiera de la Maravillosa Competencia (las de X-Men se cuecen aparte). Para bien o para mal estas pelis han generado discusión y comentarios como ninguna de las otras. Es decir, ¿qué tanto más le vas a analizar a Ant-Man?

Y tengo que decir que, a pesar de los inevitables clichés en una historia de origen y de lo cutre que siempre es el tropo de “el poder del amor”, la película me sorprendió en más de una ocasión. No sabía para dónde iba a ir. La revelación final me tomó desprevenido. Nunca me esperé que el profesor Lupin fuera Ares.

Un momento… Marte es el nombre romano de Ares. En la mitología romana, Marte es padre de Rómulus y Remus, los fundadores de Roma… Remus, como Remus Lupin… Ahora todo tiene sentido. Rayos, debí haberlo visto venir.




Como decía, peor de la peli fueron los antagonistas. Que hayan tomado a una figura histórica real como Erich von Ludendorf y lo hayan convertido en un malo de Rocky y Bullwinkle, con todo y risa malvada y retorcerse las manos, me producía un facepalm cada vez que aparecía en la pantalla. Sólo faltaba que le pusieran la musiquita tipo “Ludendorff malvados y asociados”.

Es bastante malo que hayan hecho un villano tan chafa, pero que hayan convertido a un personaje histórico en ese villano chafa es como para repartir lapos. Para eso mejor hubieran inventado un personaje ficticio con un nombre alemán ridículo, como siempre hacen los gringos, algo tipo Barón Gustav von Tottengötter. Y que tuviera un monóculo y una cicatriz en la mejilla, para redondear. Él y la Dra. Veneno aburren más que dar miedo o inspirar odio. Después de la revelación final, este par de dos son todavía menos interesantes y relevantes, sobre todo si ves la peli por una segunda vez, y francamente importa un comino lo que pase con sus vidas.



Qué bueno que se revela que al final el verdadero villano es Ares porque habría sido anticlimático quedarnos con esa pelea tan mensa entre Diana y el Ludendorff puesto perico con venom. Qué malo que sea el profesor Lupin. Es que miren, fue muy astuto esconder a Ares en un caballero inglés de mediana edad y buenos modales, en vez del general megalomaniaco. Pero ya que se convierte en el Ares de los cómics que conocemos, pero sigue teniendo la cabeza del profesor Lupin, toda a arrugada, pelona y con ese bigotito ñoño, se ve más que ridículo. Mínimo le hubieran puesto barba postiza para que se vea como el Dios de la Guerra, o hubieran creado un personaje CGI que mantuviera los rasgos de Lupin, pero que no siguiera viéndose como el caballero inglés de mediana edad y buenos modales.



Como ñoño de las guerras mundiales, desde que supe que esta cinta se situaría en la Primera, y no en la Segunda como en los cómics originales de la Mujer Maravilla, me sentí decepcionado. Para empezar porque la Alemania del Káiser no es ni de lejos un villano tan perfecto como la Alemania de Hitler. A diferencia de la 2GM, en la que había claramente un bando agresor con una ideología perversa, la 1GM fue más bien una competencia entre potencias europeas para ver quién la tenía más grande. Los soldados en las trincheras, fueran alemanes, franceses o ingleses, dan más pena que ganas de verlos derrotados. Sobre todo, se perdió una gran oportunidad, en estos días de nacionalismos y neofascismos renacientes: la de tener a una mujer pateando nazis en la pantalla grande.

Sé que lo hicieron para que no pareciera que le estaban fusilando a Marvel con su Capitán América, pero de todos modos es una lástima (y de todos modos los marvelitas siguen diciendo que es fusil… pendejos ¬¬). Supongo que la 1GM se prestaba más a uno de los mensajes centrales de la película, que “todos somos responsables” por el infierno en el que hemos convertido al mundo.



Finalmente, Wonder Woman es una cinta importante. No es la primera cinta de superheroínas, pero sí es la primera, hasta ahora, que ha sido honestamente buena. Viéndola pienso que a lo mejor hicieron bien en esperar hasta este momento, en que el género ha madurado, para darle una película a la Mujer Maravilla. De otra forma, podía haber quedado algo tipo Gatúbela. Ugh.

Desde 1977 hemos tenido: 8 películas de Batman, 7 de Superman, 7 de Iron Man, 7 de Wolverine, 6 de Spider-Man, 6 del Capitán América y sendas películas para personajes de los que nadie fuera de la nerdósfera había escuchado hablar, como Ghost Rider, Punisher, los Guardianes de la Galaxia o el Doctor Strange. Fuera de una película para la TV de 1974 (en la que Diana ni siquiera usa su traje distintivo), la Mujer Maravilla nunca había tenido un protagónico.

Esta es la película de superheroínas que necesitábamos; no es sermoneadora ni panfletera, no es tan “radical” que pueda espantar al público regular, pero lo suficientemente atrevida como para hacer rabiar a los machirrines (como ya lo ha hecho) y tan llena de heroísmo que ya está inspirando a mujeres y niñas de todas las edades alrededor del mundo. El simple hecho de que sea una buena película de superheroína ya la hace un parteaguas. Sobre todo, responde a las necesidades de una sociedad en pleno proceso de transformación y que requiere con urgencia de modelos femeninos positivos y fuertes en la cultura pop; necesidades que, por cierto, llevó a William Moulton Marston a crear a la Mujer Maravilla en aquel lejano 1941.



Después de pensarlo estos días, me di cuenta de que la Mujer Maravilla le ha quitado a Superman el papel de símbolo de la esperanza y muestra de lo mejor que hay en los seres humanos. El viejo boy scout fue pervertido por la ideología randiana de Snyder y Goyer, no sólo incompatible, sino opuesta a la filosofía que hace del Hombre de Acero el héroe benévolo, generoso y empático que es en los cómics. Bajo la batuta de Patty Jenkins, en cambio, Diana conserva la pureza del personaje. 

Wonder Woman es hasta ahora la mejor de la franquicia y superior a la mayoría de las de Marvel. Diana ya se había robado la película de Batman v Superman, y ahora con esta cinta se roba todo el Universo DC. 

viernes, 2 de junio de 2017

Lo que a ti te gusta es mover el culo



Buenos días, Internet. Agárrense porque va a haber arena. Voy a hablar de algo que levanta muchas costras y pone a la gente a mostrarse los dientes unos a otros. Voy a hablar de reguetón. No realmente, voy a hablar del mame alrededor del reguetón (y otros géneros similares), en especial cuando sus fanses sienten que deben defenderlo de las acusaciones de gente mamona y malaondosa. Sí, te estoy hablando a ti, que te gusta perrear; a ti, que te gusta mover el culo.

A mí, Maik, el reguetón me parece horrendo. El ritmo me es insoportable y las letras me parecen abominaciones. Pero sé que el que a ti te guste no te hace una persona menos inteligente, ni menos íntegra, que no socava en lo más mínimo la validez de tus convicciones éticas, y que ultimadamente no necesitas mi aprobación y que puede valerte madres lo que yo opine. También ya superé esos pruritos moralinos de apocalíptico que ve en toda moda que no le agrada signos de la decadencia cultural de Occidente.

La música fea me viene importando un comino mientras nadie me obligue a escucharla.  Lo que me caga es la deshonestidad intelectual. Porque es muy fácil y cómodo encontrar la mierda ideológica en los gustos de los demás, pero blindar los tuyos propios contra toda crítica. Espérate, no te vayas, que esto, con todo y las palabrotas, pretende ser un ejercicio de reflexión para beneficio de todos los interesados. Hear me out.

Las defensas de la música reguetonosa se pueden reducir básicamente a dos: a) sí es sexista, pero también lo son muchos otros géneros musicales y nadie se escandaliza; y b) detrás de las críticas al reguetón hay prejuicios clasistas, porque se trata de música populachera.



A la primera queja suele seguir una buena dosis de cherry picking, un sumergirse en décadas y décadas de rock, pop, blues y metal para rescatar del fondo de los baúles una que otra canción más o menos olvidada, la cual, analizándola detenidamente, tiene algún mensaje más o menos velada o abiertamente sexista. Y esto se pretende presentar, en una bonita falsa equivalencia, como comparable con lo que las canciones de reguetón hacen abiertamente, estribillo tras estribillo, hoy en día, en todas partes y sin pelos en la lengua.

Pero es que además ése es un argumento falaz del tipo tu quoque. Aun aceptando, for argument’s sake, que la música de otros géneros y otras épocas está tan llena de sexismo como el reguetón, esto no lo hace menos criticable. Que si fuéramos a aceptar como válida la justificación de “pues sí, el reguetón es sexista, pero todo lo es”, vale, está bien, pero si así está la cosa no quiero volver a leer de tus dedos críticas a las princesas Disney, los videojuegos de GTA, los cómics de Batichica, los comerciales de Tecate, el porno de Internet o las comedias románticas de Hollywood. Porque si el argumento va a ser que no podemos criticar algo porque todo es sexista, entonces no podemos criticar nada.



Pero no queremos eso, ¿verdad? Queremos analizar diferentes manifestaciones culturales, y si encontramos en ellas características que nos parecen propias de formas de pensar negativas, queremos poder señalarlo sin temor, con el objetivo de comprender mejor nuestra cultura y, quizá, mejorar un poquito como los monos vestidos que somos.

Claro, no es de mucha confianza el criterio de quien se alarma por el sexismo del reguetón pero le tienen sin cuidado las innumerables (y mucho más graves) muestras de sexismo que chorrean por todos los poros de nuestra cultura. Entonces es razonable sospechar que quizá no es el sexismo lo que más le molesta en el reguetón. Es más, no dudo que muchos de ésos nomás estén buscando agarrar el primer ejemplo de incongruencia para joder al prójimo: jaque mate, feminazis.

Es cierto también que muchas veces los chistes que denigran al reguetón van acompañados de insinuaciones sobre la clase social de quien escucha esa música (también muy a menudo, van sobre su inteligencia y cultura, o falta de ambas).



Lo que nos lleva a hablar del segundo argumento, el del clasismo. Sí, puede ser que haya clasismo en quien se caga en el reguetón. Pero no puedes afirmar que ésa sea la única razón para que a alguien no le guste. Puede ser por conservadurismo, por mochismo, por esnobismo intelectual, o porque sea una persona mayor a quien todo lo nuevo le horroriza. Puede ser un poco de todo. Puede ser que a alguien simplemente le parezca feo, mientras otros géneros igual de origen popular y guapachoso, como la salsa o la cumbia, le son muy agradables (es mi caso). No soy fan del hip hop ni del rap. ¿Me hace eso racista aun cuando sí me gustan el jazz y el reggae? Es como decir que si no te gusta el k-pop es porque eres racista contra los asiáticos. O que si no te gusta el calypso eres despectivo contra los jamaiquinos. O qué sé yo.

Además, dudo mucho que un género musical que está haciendo millonarios a sus intérpretes, que se toca en los antros más fresas y hip, que ha conseguido que a la moda se sumen artistas pop como Shakira y demás, pueda ser clasificado como música del pueblo.

Pero si así fuera, si estuviera mal criticar el sexismo en algo que es “expresión del pueblo bueno”, entonces no valdría ofenderse de las portadas de los pastiches sensacionalistas que ponen a chamaconas semiencueradas junto a brutales escenas de violencia o accidentes. No habría que ofenderse por los comentarios de Julión Álvarez ni las letras de la música de banda. No habría que rasgarse las vestiduras por el humor sexista de los comediantes de teatro regional. Porque, al fin y al cabo, el pueblobueno es el público de estos materiales.



Curiosamente, la apelación al clasismo es la que sacan seguido los machirrines para defender el piropo. ¿Acaso se puede condenar a los taxistas o albañiles por piropear a las señoritas, si el piropo es parte de su cultura populachera y han sido educados así? ¿Acaso no fue un acto de prepotencia clasista cuando Tamara de Anda hizo que ese pobre taxista pasara una noche en detención por gritarle “guapa”? Mis respuestas: sí y no.

Pero, como siempre, se trata de una argumentación comodina y conveniente. Si alguien te acusa de un pecado (sexismo), tú lo puedes acusar de otro (clasismo, xenofobia, eurocentrismo colonialista, seguidor del cultor de Cthulhu, guarever). El chiste es pasarle la carga de la culpa y la vergüenza a otro para no tener que ver las contradicciones propias. Entonces es razonable sospechar que no es el clasismo lo que más te molesta en los criticones del reguetón.

Mira, lo honesto sería decir algo así como: “Pues sí, las letras de reguetón son muy sexistas y vulgarzonas, pero me vale madre, porque el ritmo está bien sabroso y me gusta bailarlo y sentirme sexy y sin inhibiciones; no necesito la aprobación de ningún listillo porque mi cuerpo es mío y hago con él lo que me da la gana, y además no tenemos que ser puristas ni que cada forma de entretenimiento o relajo que disfrutamos esté hasta el último detalle en concordancia con nuestras posturas éticas”.



¡Enhorabuena si tienes esa claridad de pensamiento! Me consta que muchas personas a las que les gusta el perreo están bien conscientes de esto y no necesitan que nadie les explique nada.

Lo cierto es que a todos nos gustan cosas bien pendejas. A mí me encanta la película 300, con todo y que es racista, xenófoba, capacitista, randiana, militarista, fascistoide e hipermasculinista, amén de históricamente inexacta (además es involuntariamente gay, pero eso lo tomo como algo bueno). Pero está bien chida, y la acción está poca madre, y me emociona. Sobre todo, sé que no me vuelvo menos progre-chairo-mangina porque me guste. Puedo reconocer la mierda ideológica en cosas que me gustan sin que por ello que dejen de gustar.

El problema, por el cual imagino que muchas personas temen aceptarlo de esta manera, es que abre ciertas puertas. Pues si aceptas que una persona no deja de ser feminista porque le guste el reguetón a pesar de sus letras sexistas, entonces tendrías que aceptar la posibilidad de que el ñoño al que le gustan los cómics de Milo Manara, el vatito que cuenta un chiste de humor negro que refuerza estereotipos, la bandita que no quiere dejar de corear y brincotear al ritmo de Ingrata, tampoco son necesariamente monstruos misóginos. Y eso es lo que te asusta: el ya no tener la autoridad moral para juzgar y condenar los gustos estúpidos de todos los demás.




Lo que de fondo sucede aquí es que quieres exentar al reguetón de toda crítica porque es lo que a ti te gusta. En eso es en lo que consiste tu deshonestidad intelectual.

Haré una apuesta arriesgada: te gusta no porque te hayas sumergido en toda la variedad de los géneros musicales de la humanidad y descubierto que el reguetón es lo que realmente expresa tu identidad; te gusta porque es lo que te tocó que estuviera de moda en tu juventud, como los tatuajes, los mason jars, los ukeleles y las fotos de Instagram en colores pastel. Y eso no tiene nada de malo: generación tras generación de seres humanos hemos sido así.




Se les llama “placeres culposos”, pero no deberíamos sentir culpa ni pena por ellos. Lo que tampoco tendríamos que hacer es rebuscar y hacer malabares mentales para hacerlos pasar por cosas filosóficamente sofisticadas o políticamente comprometidas, y así dotarlos de un aura de prestigio que no necesitan. O sea, cuando hablamos de perrear, lo que está de hueva es que te pongas a hacer racionalizaciones mamonas acerca de “liberación sexual” y “música del pueblo”, como si al defender el perreo estuvieras luchando por la justicia social.

Lo que a ti te gusta es mover el culo. ¡Albricias! No necesitas darle muchas vueltas, ni necesitas justificarlo ante nadie. Aceptémoslo con sinceridad y dejémonos de mamadas.


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